Actualizado 16/08/2007 18:57 CET

En el mundo se detectan alrededor de medio millón de casos de lepra al año, según un experto

El tratamiento de la enfermedad precisa de un esfuerzo sanitario importante que muchos países no pueden realizar

MADRID, 16 Ago. (EUROPA PRESS) -

Actualmente, se diagnostican en todo el mundo entre 400.000 y 500.000 casos de Lepra al año, según denuncia en una entrevista el doctor José Ramón Gómez, médico de la Fundación Fontilles y del Sanatorio San Francisco de Borja, cuyo objetivo es acabar con la lepra y sus consecuencias.

La enfermedad, que "está prácticamente erradicada en Europa", afecta sobre todo a países poco desarrollados como India, Brasil, Angola, Mozambique o Tanzania, donde "te encuentras enfermos de lepra sin tratamiento pidiendo por la calle". Además, "los registros en muchos países no son exactos y cualquier gobierno intenta disminuir el número de pacientes de lepra porque tiene una imagen muy mala", advierte.

Por otra parte, pese a que, según el doctor Gómez, "la lepra se cura muy bien", afirma en una entrevista recogida por Europa Press que aún "queda mucho por hacer" para acabar con la enfermedad. "No soy optimista porque no existe una vacuna para prevenirla", explica. Además, a la falta de un tratamiento efectivo, el médico añade las desfavorables condiciones sociosanitarias que benefician este tipo de patologías en todo el mundo. Al mismo tiempo que recuerda que "se trata de una enfermedad que precisa de un tratamiento largo y de un esfuerzo sanitario importante que muchos países en los que se da no tienen estructura para desarrollarlo".

En contra de lo que se suele pensar, la lepra no es una enfermedad tan altamente infecciosa como se piensa, "la mayoría de la gente no se contagia aún estando en contacto con personas con lepra, porque nuestro sistema inmunitario es bueno y vencemos la enfermedad", explica el experto.

Aunque reconoce que el germen, de la misma familia que el que produce la tuberculosis, puede se transmitido por personas no tratadas al hablar, toser o estornudar, a personas que tienen un déficit en su sistema defensivo. Asimismo, aunque se ha descartado que se transmita congénitamente, afirma que "lo que sí se transmite es la predisposición a enfermar". "En los nuevos casos encontramos que las personas afectadas tuvieron antepasados con esta enfermedad", explica.

Los enfermos de lepra, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), tomándose la medicación tardan un año en curarse pero es fundamental el diagnóstico precoz porque las secuelas en caso de haber perdido la movilidad en las zonas infectadas no es reversible. "A un paciente al que le han aparecido cuatro manchas, le das la medicación y las manchas desparecen, pero si llega un paciente con las manos paralizadas, también le darás la medicación y se matará el germen, pero la movilidad en esas manos ya no se recupera", afirma Gómez en este sentido.

Los primeros síntomas son manchas en la piel, es decir, "máculas que generalmente no tienen sensibilidad", más adelante y, siempre que el paciente no tome la medicación, "aparecen mayor número de manchas y pequeños bultos y el germen va dañando los nervios, lo que provoca alternaciones en la movilidad en los pies, en las manos y en la cara", explica. Se estima que desde que la persona que se contagia hasta que la enfermedad se manifiesta puede pasar un periodo de entre dos y cinco años.

ENTRE 15 Y 20CASOS AL AÑO EN ESPAÑA.

En España, en los últimos diez años, "hay una media de entre 15 y 20 personas afectadas anualmente por esta enfermedad", y, en gran medida, se producen en personas que llegan de fuera de España -- especialmente Marruecos, Argelia o Ecuador-- o en lugares donde tradicionalmente ha estado más extendida esta enfermedad en España, como son la Comunidad Valenciana y Andalucía. En cualquier caso, el especialista señala que no hay motivo para alarmase puesto que "los últimos casos tienen sólo afectación cutánea y el daño en los nervios es escaso, porque se está haciendo un diagnóstico rápido".

Finalmente, denunció la "poca y mala" información que se da de la enfermedad y culpó a los medios de comunicación de "sacar a pacientes muy deteriorados, cuando en realidad ya tenemos una medicación útil que evita tanto deterioro del paciente".

La Fundación Fontilles, creada en 1902 por el jesuita Carlos Ferrís y el abogado Joaquín Ballester, es una asociación sin ánimo de lucro cuyo objetivo es acabar con la lepra y sus consecuencias. Desde 1909 cuentan con la colaboración del Sanatorio San Francisco de Borja, en la provincia de Alicante, donde tratan a unos 150 pacientes de forma ambulatorial.

Actualmente trabaja desarrollando proyectos de cooperación en países de América, Asia y África, donde presta atención sanitaria de personas afectadas por la lepra y otras enfermedades micobacterianas y trabaja en la formación de personal sanitario, investigación, publicaciones y educación para el desarrollo. En España imparte cursos sobre lepra y dermatología tropical, destinado a médicos y personal sanitario que van a trabajar en cooperación.