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BRUSELAS, 28 Feb. (EUROPA PRESS) -
España recibirá 80 de los 500 millones de euros que la Unión Europea destinará este 2012 a financiar el programa de ayudas agrícolas que permite distribuir alimentos entre la población más desfavorecida de los Estados miembros. Los 27 han aprobado el gasto tras superar las reservas de Alemania y otros países que no veían con buenos ojos comprometer el gasto agrícola en medidas que consideran de carácter social.
España es el segundo país, sólo por detrás de Italia (95,6 millones), que más ayudas recibirá de este programa al que optan un total de veinte Estados miembros. Le siguen Polonia, con 75,2 millones; Francia, con 70,5; y Rumanía con 60,6.
Las presiones de los países reticentes y una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE obligaron a Bruselas a aplicar inicialmente un fuerte recorte a los fondos y limitar la partida de este año a 113 millones de euros para toda la UE, lo que dejaba para España una asignación de 18 millones de euros. Las negociaciones con los 27 y la Eurocámara han permitido mejorar los apoyos hasta los 500 millones para toda la UE, con lo que la partida para España mejora hasta los 80.
El acuerdo entre los Estados miembros contempla un apoyo de 500 millones de euros anuales entre 2012 y 2013, monto que procederá totalmente de las arcas comunitarias y no al 50 por ciento cofinanciado por los gobiernos nacionales como pretendía Bruselas inicialmente.
Para dar respuesta a la demanda creciente de ciudadanos sin recursos que necesitan alimentos, la Unión Europea podrá recurrir regularmente a los mercados tradicionales para completar las reservas de producto intervenido durante el año, que era la fuente única de alimentos cuando se creó el programa y que deberá seguir siendo la prioritaria.
Las organizaciones caritativas en los Estados miembros son quienes reciben los fondos y las encargadas de gestionarlos. Los países podrán elegir qué alimentos compran, siempre en base a criterios "objetivos", por ejemplo el valor nutricional y su facilidad de distribución; e incluso podrán priorizar la compra de alimentos procedentes de la UE sobre terceros.
Desde la década de los ochenta, la Unión Europea reserva cada año una partida de la Política Agraria Común (PAC) a este plan de ayuda, que inicialmente se creó para dar salida a los productos agrícolas intervenidos en situaciones de crisis de precios en los mercados comunitarios.
Sin embargo, el aumento de la demanda entre las clases más desfavorecidas hizo que el Ejecutivo comunitario recurriera a más fondos en los últimos años para poder comprar más alimentos en los mercados tradicionales, una situación agravada en los últimos años por el impacto de la crisis económica. Bruselas estima que unos 18 millones de europeos se han beneficiado de este programa desde su creación en 1987.