MADRID, 8 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha registrado en la ciudad de Duékoué, en el suroeste de Costa de Marfil, a más de 27.500 personas que han tenido que desplazarse para huir de la violencia y han buscado refugio en la misión Católica Romana Salesiana.
El proceso de registro, que comenzó el pasado 3 de abril, se ha realizado de forma coordinada con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, el Programa Mundial de Alimentos (PAM) y la ONG católica Caritas, según ha informado este viernes la OIM en un comunicado.
Durante el proceso se han comprobado las grandes necesidades humanitarias que tienen principalmente las mujeres y los niños, que forman el grueso de los desplazados.
Aunque la ONU distribuye cada día unos 9.000 litros de agua y también se reparten tabletas de purificación del agua, facilitar el acceso de la población a agua limpia sigue siendo una de las prioridades de las organizaciones de ayuda, ya que muchos pozos están contaminados y suponen un riesgo para la salud, según la OIM.
Las operaciones de reparto de comida organizadas por el PAM están dirigidas sobre todo a las personas desplazadas que se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad, como los niños y las mujeres embarazadas y lactantes.
Mientras, ACNUR está proporcionando otro tipo de ayuda --como suministros médicos, kits contra la malaria, material para resguardarse, juegos de cocina, bidones, esterillas, jabón y mantas-- a los desplazados que están en la misión católica y en una iglesia protestante cercana.
HACINAMIENTO Y FALTA DE HIGIENE
Según el personal de la OIM que trabaja en la zona, el acceso a instalaciones sanitarias aún es insuficiente. La misión católica solo cuenta con doce letrinas.
Lo que se está haciendo ahora es intentar determinar a qué otros lugares podrían ser trasladados los desplazados con el fin de reducir los riesgos para la salud que existen cuando las personas viven hacinadas y en condiciones antihigiénicas.
Al mismo tiempo, la OIM está trabajando con Caritas, con ONG locales y con líderes de comunidades locales para tratar de concienciar a la gente sobre la importancia de la higiene y, concretamente, de lavarse las manos.
Además, la OIM está controlando los movimientos de la población en torno a la carretera que pasa por Duekoué, Guiglo y Toulepleu, donde dicen que hay miles de personas escondidas en el bosque.
INMIGRANTES
Mientras, en Abiyán, la principal ciudad de Costa de Marfil, no hay noticias sobre unos 3.000 inmigrantes malienses --muchos de los cuales son mujeres y niños-- que, según el comunicado, llevaban dos semanas viviendo en el sótano y otras habitaciones de la Embajada de Malí sin agua corriente ni electricidad.
Esta semana se había dicho que muchos de estos inmigrantes habrían resultado heridos por haber recibido disparos o haber sido atacados con machetes por jóvenes milicianos armados leales al presidente saliente, Laurent Gbagbo.
A la OIM también le preocupa un grupo de unos 450 mauritanos que habían buscado refugio en la Embajada de su país en Abiyán. Esta organización ha recibido la solicitud de evacuar a Mauritania, Guinea, Senegal, Burkina Faso y Malí a más de 50.000 inmigrantes que están atrapados en Costa de Marfil.
"Hasta ahora, nuestra petición a las partes en liza de que permitan totalmente el acceso de los trabajadores humanitarios a la población y la evacuación segura de todos los trabajadores inmigrantes ha caído en saco roto", ha lamentado el director general de la OIM, William Lacy Swing.
"Una vez más, instamos a todas las partes a que no ataquen a los civiles ni a los trabajadores inmigrantes y garanticen su protección y su seguridad", ha añadido.
Los enfrentamientos entre las fuerzas leales a Gbagbo y las que apoyan a su rival, Alassane Ouattara, tienen su origen en la disputa entre estos dos políticos sobre quién de los dos ganó las elecciones presidenciales del pasado 28 de noviembre. Los resultados electorales avalados por la ONU dieron la victoria a Ouattara, pero el presidente los rechaza y se niega a ceder el poder.
El pasado enero, la OIM hizo una petición inicial de 3,5 millones de dólares para financiar las operaciones con las que asiste en Costa de Marfil a personas desplazadas, ciudadanos de terceros países e inmigrantes atrapados. Hasta la fecha, ha recibido 1,06 millones del Gobierno de Estados Unidos y del Fondo Central de Respuesta ante Emergencias de la ONU.