"El Derecho Humano al Agua", por Alberto Fraguas, director ejecutivo de la ONG Green Cross España

Alberto Fraguas, director de Green Cross
GREEN CROSS
Europa Press Sociedad
Actualizado: miércoles, 15 septiembre 2010 19:44

Obviamente, el agua es imprescindible para la vida. Los seres humanos no podemos vivir más de tres o cuatro días sin agua, aunque podamos vivir más de dos meses sin comida. Pero, mientras que la importancia de la alimentación está reconocida en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Art. 25) que data de 1948, no ha sido sino hasta el 28 de julio de este año cuando Naciones Unidas ha adoptado una resolución declarando el Derecho Humano al Agua y a su Saneamiento.

Los recursos hídricos tienen un obvio valor económico, son bienes que implican una acción productiva y que requieren de una evaluación profunda de los factores que intervienen para determinar el coste de su gestión. Pero el agua es, a la vez y con igual rango de importancia, un activo ecológico y social. El agua de los ríos "no se pierde en el mar" (algunos lo continúan diciendo) sino que mantiene el sistema ecológico y también del económico; los arrastres de nutrientes continentales alimentan los bancos pesqueros, con su derivadas tanto sociales como ambientales y económicas. Asimismo, la carencia de agua y su insuficiente saneamiento deriva en una menor producción de alimentos que puede generar hambrunas a las que añadir los graves problemas para la salud humana derivados de la contaminación hídrica (al menos, 4.000 niños mueren diariamente por enfermedades transmitidas por el agua).

Este drama también concierne a los países desarrollados, porque la carencia de recursos hídricos supone en la actualidad uno de los orígenes de numerosos conflictos a nivel mundial. En la Tierra hay 263 cuencas hidrográficas transfronterizas (que recorren dos o más Estados), que representan la mitad de la superficie terrestre del Planeta lo que suma el 40% de la población mundial, más de 145 países y el 60% del agua dulce del mundo. Según la UNESCO, los conflictos vinculados con el agua se han ubicado especialmente en Oriente Medio y, presumiblemente para el año 2025, los países o situaciones con riesgo de conflicto se incrementarán sobre todo en África (norte en especial), Sudeste asiático y en China. La correcta gestión del agua se convierte así en un instrumento de minimizar conflictos, un instrumento de Paz.

El contexto de cambio ambiental, como es el que supone el calentamiento global, sin duda agudizará los problemas: aumentará la competencia por los recursos naturales, fundamentalmente el agua; y, por tanto, de los alimentos; riesgos en las ciudades e infraestructuras costeras: contenciosos fronterizos; problemas en la gobernabilidad de frágiles Estados; tensiones por el suministro de energía; problemas añadidos en la salud pública y resultado de todo ello; movimientos poblacionales en procesos migratorios de las comunidades afectadas que no afrentan la seguridad de los lugares de destino sino que buscan su propia seguridad; un nuevo y desgraciado escenario de "refugiados ambientales" o "refugiados climáticos" que ya, hoy mismo, se está produciendo.

Es por ello que el reconocimiento del Derecho al Agua representa, sin duda, un avance necesario e imprescindible del largo camino que queda por recorrer. Desde Green Cross entendemos que debemos ligar este Derecho a la demanda de una Seguridad Global, planetaria; una seguridad de todos, compartida; una seguridad humana, donde sólo una nueva concepción del desarrollo puede paliar los desequilibrios humanos. Por ello, apelamos a la sostenibilidad como integración equilibrada entre desarrollo económico, equidad social y respeto ambiental; una sostenibilidad que tiene que ser la base del nuevo paradigma, pues está en juego la seguridad de todos y la seguridad de los países desarrollados sólo e hará efectiva si las poblaciones de los países en vías de desarrollo cuentan con ella.

Es así que el reconocimiento del Derecho al Agua no debe de quedar en declaraciones sino que debe hacerse real y efectivo. Como señalaba Mikhail Gorbachev, Presidente Fundador de Green Cross Internacional, "deseo que más gente se una a nosotros para ayudar a acercarnos a la meta final: un mundo donde el derecho de todos al agua potable y al saneamiento no sólo sea reconocido, sino que también se cumpla". Para ello, todas las naciones deben incluir el Derecho Humano al Agua en su base normativa, garantizando su cumplimiento en un significado real, con políticas de colaboración (cooperación activa y productiva) con los países que padecen las carencias de recursos en calidad y cantidad, haciendo que el Derecho Humano al Agua se corresponda con el derecho a un suministro de agua asequible, accesible y seguro.

Alberto Fraguas es director ejecutivo de la ONG Green Cross España.

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