La creciente preocupación por preservar el entorno lo máximo posible de las acciones que los seres humanos provocamos a través de nuestra actividad diaria ha llevado a muchas empresas, organismos nacionales e internacionales a pensar en cómo frenar ese constante deterioro, escuchando a todas aquellas organizaciones comprometidas con este tema y uniéndose a algunas compañías para las que este tipo de políticas han sido una constante en su modo de actuar.
Debido a este cambio de actitud, se han recuperado actividades que tradicionalmente se realizaban como la reutilización y el reciclaje que sirven de balance a la sociedad de consumo. Estos dos conceptos que, a priori, pueden parecer lo mismo difieren en su fondo y en su forma. Lo primero que debemos dejar claro es que la reutilización está un peldaño por encima del reciclaje en el baremo de sostenibilidad.
Comúnmente se piensa que el reciclaje es dotar a algo de una segunda vida o volver a procesar un material para hacer otra cosa (generalmente de menor calidad). En los residuos procedentes de la fabricación, la reutilización se considera una forma más sostenible que la del reciclado. Y es que la fabricación a partir de otras máquinas, unidades y piezas proporciona un beneficio ambiental significativo y positivo. Tanto es así que, como refleja un estudio elaborado por Océ en el año 2009, la producción de un sistema remanufacturado emite prácticamente la mitad de CO2 que la producción de un sistema de impresión nuevo.
CONCEPTOS
Pero antes de continuar con los beneficios que la reutilización conlleva, pasemos a explicar el signifcado de algunas palabras que servirá para aclarar mucho más el concepto:
Reducción. Se consiguie utilizando menos materiales y más duraderos sin comprometer la calidad.
Reutilización. Se vuelven a utilizar elementos para su propósito original. Como hemos comentado, tiene un impacto medioambiental significativamente menor.
Reciclaje. Se separan las materias primas. Es un proceso diferente a la reutilización por la energía que se utiliza para realizarlo. Como principal desventaja nos encontramos con que los materiales mal separados pueden conducir al downcycling (deterioro de la calidad en sus propiedades físicas).
Recuperación energética. Proceso de creación de energía en forma de electricidad o calor de la incineración de residuos.
Eliminación. Almacenamiento y depósito de residuos sobre o bajo tierra.
ECONOMÍA Y MEDIO AMBIENTE
Una vez que tenemos en cuenta las diferencias entre los diversos conceptos, entremos de lleno en todo lo que compete a la reutilización. En primer lugar cabe señalar que hay dos principios esenciales que hacen a esta práctica clave en la actualidad: la economía, es decir, los ahorros de costes que supone; y el menor impacto en el medio ambiente, ya que sabemos que tarde o temprando se agotarán ciertas materias primas.
Así pues, en Océ consideramos que la reutilización pasa por utilizar un objeto para el mismo propósito que fue destinado originalmente, ya se trate de una máquina, un módulo o una pieza. Y es que el producto no siempre tiene por qué ser desarrollado a partir de materiales vírgenes, sino que empleando otros ya utilizados se consigue un importante ahorro medioambiental en términos de extracción de los materiales, así como en su procesamiento o en el transporte.
Por ello creemos en una política que implemente la reutilización al máximo nivel posible. De este modo, los sistemas que se devuelvan antes de que hayan llegado al final de su vida útil serán restaurados o reconstruidos --hablamos especialmente de aquellos equipos con contratos de alquiler--. El objetivo no es otro que evitar la desvalorización y utilizar los materiales siempre y cuando sea posible.
Es evidente que para aquellos sistemas que no son aptos para su reutilización (debido a que técnicamente son disfuncionales o tecnológicamente obsoletos), se ha de tener un plan diferente que se traduzca en un programa de desmantelamiento en el que se buscan aquellos módulos y piezas que individualmente sí pueden ser recuperados para su reutilización.
BENEFICIOS
Aunque ya hemos ofrecido una pista sobre los beneficios que puede conllevar la recuperación de activos y su reutilización, ahondemos un poco más en este tema. La sostenibilidad, los márgenes de negocio, el cumplimiento legislativo y el conocimiento son cuatro razones excelentes para que una empresa integre estas prácticas como parte de sus operaciones.
Pero concretemos un poco más. Si bien en un primer momento muchas empresas podrían introducir la recuperación de activos y los productos remanufacturados por razones económicas, es fácil ver cómo los beneficios se extienden a las personas y al propio planeta. Para empezar, se crean más puestos de trabajo, ya que, como bien ha quedado demostrado, las empresas del sector se están convirtiendo en grandes empresas.
Sobre la menor incidencia medioambiental ya lo hemos comentado anteriormente. Asimismo, el beneficio también es claro para el usuario final, ya que los precios de adquisición de los equipos son inferiores. Finalmente, hay que destacar que otra clara ventaja se encuentra en que las piezas son fácilmente extraíbles y reemplazables para actualizaciones o revisiones.
Luc Wijnhoven es director financiero y máximo responsable de RSC/RSE de Océ.