Un año más, el 26 de julio, celebramos el Día de los Abuelos, una celebración que como he mencionado en otras ocasiones no está institucionalizada pero que, sin duda alguna, debería estarlo puesto que los abuelos son uno de los pilares fundamentales de las familias y de la sociedad en general.
En otras ocasiones he hablado también del importante papel que juegan los abuelos a la hora de facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral de sus hijos al hacerse cargo del cuidado de los nietos pero en estos momentos de grave crisis económica que atraviesa España es también de justicia reconocer y valorar el apoyo que prestan los abuelos a muchas familias que lo están pasando francamente mal porque el desempleo ha entrado en sus casas.
Cuando hablamos de mujer rural y de la población en el mundo rural aparece el término "generación soporte" para denominar a esas mujeres y hombres, en torno a los 50 años de edad, que son los que cuidan de sus mayores. Pero ahora, en las condiciones económicas en las que estamos, también podríamos utilizar esa denominación para referirnos a los abuelos que, ya jubilados, vuelven a hacerse cargo, incluso económicamente, de sus hijos y sus nietos porque sus hijos se han quedado en el paro y las prestaciones por desempleo que perciben no les llegan para cubrir todos los gastos o, lo que es peor, porque ya se les han agotado las prestaciones por desempleo y las ayudas familiares.
En España, hoy por hoy y desgraciadamente, existen más de 1.200.000 familias en las que todos sus miembros están desempleados y a muchas de esas familias les sería imposible incluso contar con un techo bajo el que dormir si no fuera porque los abuelos han vuelto a acogerlos en sus casas, en esa casa donde se criaron, de donde un día se marcharon para formar su propia familia y que, a causa de la crisis y del paro, han tenido que volver porque los abuelos siempre han tenido sus puertas abiertas.
Una vez más, con actitudes como éstas, los abuelos nos vuelven a dar toda una lección de generosidad y de amor sin condiciones y sin límites y por ello deben ser objeto de todo el agradecimiento y reconocimiento por parte de toda la sociedad.
Y una vez más, también es preciso destacar el papel de los mayores, de los abuelos, como pivotes insustituibles donde se apoya la familia y como elementos de cohesión económica y social. Este papel, en numerosas ocasiones, queda en un último plano frente a la imagen negativa que, a base de estereotipos, se ofrece muchas veces de los mayores en la sociedad y por tanto, en estos momentos es de justicia reivindicar un mayor reconocimiento de esas actitudes y de ese apoyo no sólo afectivo y emocional, sino también económico que ofrecen los mayores en tiempos de crisis como los que vivimos y que pasan desapercibidos a nivel informativo y social.
Por ello, en un día como hoy, la sociedad en su conjunto debería felicitar a todos los abuelos de los pueblos de España y decirles también: gracias, gracias por estar siempre ahí.
Carmen Quintanilla es presidenta Nacional de AFAMMER y Diputada Nacional del PP por Ciudad Real.