Desde su nacimiento en 2007, SIGAUS siempre ha enfocado su labor en materia de recogida y gestión de los aceites industriales usados bajo una premisa inexcusable: el compromiso con la protección del medio ambiente. La existencia de esta Entidad, y del sistema que coordina, supone, de hecho, la materialización del compromiso ambiental de la industria fabricante de aceites industriales.
SIGAUS ha de guiarse en sus actuaciones sin perder de vista que tiene en sus manos uno de los residuos más peligrosos que existen, generado en millones de vehículos de todo tipo y en un amplísimo catálogo de maquinaria industrial y procesos productivos; y bajo ese parámetro, su apuesta clave se centra en tres grandes pilares: la prevención, la recogida universal en cualquier punto en el que se genere para su correcta gestión, y la priorización del tratamiento ambientalmente más beneficioso: la regeneración.
En este sentido, SIGAUS trabaja cada año para cumplir los objetivos ecológicos establecidos por ley para los aceites usados, y que en este momento sitúan el porcentaje mínimo de regeneración en el 65% del total del residuo recogido. En 2015 el porcentaje de regeneración, un tratamiento por el que los aceites usados se convierten en aceites base para producir nuevos lubricantes, superó el 78%.
Gracias a este proceso el pasado año se devolvieron al mercado más de 61.500 toneladas de lubricantes, para cuya fabricación hubieran sido necesarios casi 29 millones de barriles de petróleo, sin olvidar los beneficios ambientales añadidos, que superaron, en ahorro de emisiones, las 277.000 toneladas de CO2, el equivalente a lo que generarían casi 135.000 coches al año.
La innovación es otro de los pilares del sector que también apoya SIGAUS, que apuesta por seguir investigando en los procesos productivos para desarrollar lubricantes más eficientes, duraderos, menos contaminantes y que permitan emitir menos cantidad de CO2, contribuyendo así a esa prevención ante la grave amenaza que supone, tanto para el entorno como para la salud de las personas, el aceite industrial una vez llega al final de su vida útil.
Paralelamente, en SIGAUS no escatimamos esfuerzos en fortalecer un aspecto más, que se desarrolla de manera transversal en todas nuestras actuaciones: el compromiso con la sensibilización social en materia ambiental. Sin el fomento de este aspecto, sería imposible avanzar más allá del mero cumplimiento de las exigencias que nos marca la ley. La sociedad nos reclama cada vez más esa labor, y nosotros entendemos que es una parte imprescindible del valor añadido que aportamos a todos los agentes de la cadena de gestión del residuo, más allá de la imprescindible garantía de protección y no impacto del residuo.
Nuestro compromiso en materia de responsabilidad social pasa, también, por reforzar nuestra eficiencia operativa, la cobertura de recogida y nuestra capacidad de gestión. Todo ello con el objetivo de afianzar un sistema logístico y económico cuya solidez y eficiencia se ponen ahora a prueba, bajo el entorno económico que vivimos, con un petróleo en mínimos históricos. Una prueba que, con los resultados en la mano, parece que estamos en disposición de superar con garantías.