Actualizado 08/06/2011 16:22 CET

Las empresas discriminan a las madres solas debido al prejuicio sobre su menor productividad, según un estudio

MADRID, 8 Jun. (EUROPA PRESS) -

El mercado y las empresas discriminan a las madres solas debido al prejuicio sobre su menor productividad, mayor absentismo y mayor conflictividad laboral, según el estudio 'Monoparentalidad y exclusión social. Estrategias de supervivencia y bienestar desde una perspectiva de género' realizado por un equipo de investigación de la Universidad de Barcelona y subvencionado por el Instituto de la Mujer.

El informe, realizado entre 2009 y 2010, destaca el aumento de familias monoparentales desde los años 80 en España, encabezadas mayoritariamente por mujeres, aunque aumenta la proporción de las encabezadas por hombres del 17,2 al 19,1 por ciento entre 2009 y 2010, y subraya la tendencia a seguir creciendo, equiparándose a los países europeos.

Igualmente, pone de manifiesto el cambio de los perfiles monoparentales, fruto cada vez más de las rupturas de pareja y de madres solteras; así mientras en 1991 el 62 por ciento de los hogares monoparentales tenían por cabeza de familia a personas viudas, el porcentaje se redujo al 50 por ciento una década más tarde. Además, señala la feminización de la pobreza de las familias monoparentales, muchas de ellas en situaciones de marginalidad y exclusión social.

Del mismo modo, el estudio resalta las grandes dificultades de estas mujeres para estabilizar su situación laboral, de vivienda y de recursos vitales mínimos para poder desarrollar estrategias y supervivencia y bienestar.

La mayoría de las mujeres consideran las dificultades de inserción laboral y la consecución de una estabilidad, como elemento "clave" que no les permite evitar la precariedad económica, según los datos que se recogen en el estudio. Además, subrayan también los "prejuicios negativos" respecto a las madres solas como otro impedimento para ser contratadas.

En referencia a la vivienda, señalan unos precios "inasumibles" para sus economías que las lleva a vivir siempre en casas de alquiler o en hogares con poco espacio. En esa línea, indican que compartir vivienda con familiares y no familiares es una de las estrategias para garantizarse un derecho tan básico como es el de la vivienda.

Asimismo, hacen hincapié en la falta de ayudas y prestaciones a favor de las familias monoparentales. En concreto, la ayuda económica básica a la que pueden acceder cuando quedan fuera del mercado laboral y ya agotado el subsidio de paro es la Renta Mínima de Inserción.

"LA LEGISLACIÓN AUMENTA EL RIESGO DE POBREZA"

Por otro lado, el informe añade que la legislación en relación a la separación o divorcio parece tener efectos en el aumento de riesgo a la pobreza y a la exclusión social. El hecho de que se alarguen los procesos de separación o divorcio "provoca que las mujeres separadas deban sostener en solitario toda la economía del hogar, cuando, en muchas ocasiones, no disponen ni del trabajo ni del sueldo adecuado para hacerlo". En esa línea, resalta que el "incumplimiento" por parte de los padres de sus hijos en la entrega de la pensión alimenticia es un elemento perjudicial para la economía de las familias monoparentales.

En lo que se refiere al apoyo familiar, los resultados del estudio muestran diversas situaciones, "para algunas mujeres, la familia tiene un papel fundamental en términos económicos, en conciliación de tiempos o incluso de apoyo emocional, pero para otros grupos es menos importante o casi nulo". Esto se acentúa en el caso de las inmigrantes.