RSC.- La bananera Chiquita recibe los certificados SA 8000 y Euregap por su gestión responsable en varias plantaciones

Europa Press Sociedad
Actualizado: jueves, 19 febrero 2004 16:54

MADRID, 19 Feb. (EUROPA PRESS) -

La multinacional bananera estadounidense Chiquita Brands International ha recibido los certificados SA 8000, que regula la calidad en derechos laborales y humanos, y el EUREPGAP, que regula los estándares en alimentación segura, en sus plantaciones de Colombia, Costa Rica y Panamá, según anunció la compañía.

La compañía, una de las tres más importantes del mundo en la producción y comercialización del plátano y otros productos frescos, adoptó las normas de trabajo establecidas por el SA8000 en su código de conducta de 2000, y lo intentado implantarlas en todas sus divisiones. La de Costa Rica es la mayor plantación de Centroamérica, dedicada a este producto, que ha conseguido el certificado.

Las auditoras independientes Bureau Veritas Quality International, Interek Testing Services y European Food Safety Inspection Service, fueron la encargadas de realizar las inspecciones en las instalaciones de Chiquita, tanto de producción como de cosecha y embalaje. Además, la empresa espera poder conseguir ambos certificados para sus factorías y plantaciones en Honduras y Guatemala en 2005.

La norma SA 8000 fue creada en 1997 por la Agencia del consejo de Acreditación de Prioridades Económicas con objeto de abordar los derechos de los trabajadores. Basada en la Declaración de Derechos Humanos, las convenciones de la Organización Internacional del Trabajo y otros documentos internacionales, ha desarrollado nueve áreas que las compañías deben adoptar como comportamiento responsable.

Estos compromisos se refieren a la prohibición del trabajo infantil y/o forzado, asegurar las condiciones de salud y seguridad, la libertad de asociación, la ausencia de discriminación y abusos corporales, las horas de trabajo, un salario justo, y la introducción de un sistema de gestión de RSC.

Por su parte, la norma EUREPGAP, nació en 1997 como una iniciativa de los comerciantes al por menor afiliados al Grupo de Trabajadores Productores Minoristas Europeos (EUREP, en sus siglas en inglés). El objetivo es crear y fomentar unas normas para el desarrollo de buenas prácticas en la agricultura de frutas y vegetales.

El presidente de Chiquita, Fernando Aguirre, declaró que "estos reconocimientos reflejan los tremendos esfuerzos de la empresa por adoptar políticas éticas, sociales y medioambientales que se basen en principios de transparencia".

PASADO TURBIO, PRESENTE RESPONSABLE

Dentro de la política de desarrollo sostenible adoptada por Chiquita, se encuentra el objetivo de extender estas normas también a sus cadenas de proveedores. Además han planificado una política especial para Chiquita Global Logistics, sección que se encarga del transporte por barco de sus productos.

Respecto al transporte y la flota de barcos, la multinacional se ha propuesto retirar progresivamente antes de 2007 todos los contenedores refrigeradores que utilizan clorofluorcarbonos, sustancia que contribuye a destruir la capa de ozono. Además han propuesto reducir el contenido de sulfuro del carburante de los barcos a menos de la mitad del máximo permitido.

En su tercer informe de responsabilidad social corporativa, la multinacional afirma que ha ahorrado más de 8 millones de dólares (6,3 millones de euros) anuales debido al bajo uso de sustancias agroquímicas, y que los días de huelga se han reducido en un 70 por ciento en 2003 en comparación con los datos de 2001.

El informe indica que el cien por cien de las plantaciones de Chiquita posee certificados medioambientales de Rainforest Alliance, organización ecologista que agrupa a instituciones y ONG de todo el mundo, así como que las adquisiciones de bananas procedentes de explotaciones certificadas por Rainforest han aumentado a un 65 por ciento en 2003 del 33 por ciento que adquiría en 2001.

Antes de adoptar el código de buen gobierno en 2000, la compañía había recibido denuncias por violar los Derechos Humanos en numerosas instalaciones. En España, CCOO publicó en 1999 un informe de la Coordinadora de Sindicatos Bananeros que denunciaba que en la explotaciones de Chiquita en Costa Rica había 13.000 personas que sufrían esterilidad debido a la intoxicación con productos agroquímicos, que en algunos casos incluso se cobraron vidas.

Además la Coordinadora denunció que las avionetas de Chiquita regaban con sustancias químicas las plazas, escuelas y casas de trabajadores --con el consiguiente peligro para los que se encontrasen dentro--, y que los capataces incumplían las disposiciones de la empresa y permitían la entrada a fincas recién fumigadas o rociadas en el mismo momento por avionetas.

Respecto a la libertad de asociación, este informe señalaba casos también en Costa Rica, donde se produjeron despidos arbitrarios de trabajadores de Chiquita por haberse afiliado estos al sindicato.

Incluso se acusó a la empresa estadounidense, de que, escudándose en los efectos del huracán 'Mitch' en 1998, despidió a cientos de obreros en Guatemala y Honduras y que "los dejó sin la más mínima protección".

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