MADRID, 22 Nov. (EUROPA PRESS) -
El Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) presentó esta mañana un sello para reconocer a las empresas socialmente responsables, con el que se distingue a las compañías que desarrollan buenas prácticas a través de una autorregulación, de la mano de su director ejecutivo, Jorge Villalobos, durante la segunda jornada del Seminario 'RSC: Las empresas españolas en América Latina' que organiza el Instituto Complutense de Estudios Internacionales.
Villalobos subrayó que este tipo de iniciativas fomentan que las empresas "se introduzcan" en las políticas de responsabilidad social. El distintivo se entrega a las empresas que cumplen al menos el 75% de los indicadores presentados, que posteriormente Cemefi revisa.
Asimismo, consideró que gracias a este proyecto "se está logrando que las empresas compitan entre ellas para ver quién es más socialmente responsable", ya que, en su opinión, hay una decisión por parte de las compañías para entrar en un camino de mejora continua, aunque recordó que son procesos "no exentos de dificultad".
Villalobos expuso su experiencia en el campo de la filantropía y la responsabilidad social y su aplicación práctica en América Latina, principalmente en México. Todas las acciones llevadas a cabo por el Cemefi se enmarcan dentro de la Declaración del Milenio de Naciones Unidas y de los objetivos propuestos que deben cumplirse antes de 2010.
A pesar de ello, recordó, que la pobreza no ha disminuido en el continente desde 1997, aún siendo uno de los principales objetivos recogidos en la Declaración. La existencia de gran cantidad de núcleos de población desfavorecida "dificulta el desarrollo", razón por la cual, tanto las empresas, como los gobiernos y la sociedad civil "deben trabajar conjuntamente" para acabar con esta situación, apuntó.
Por este motivo, manifestó que las políticas sociales "no pueden seguir siendo la ambulancia de los problemas que genera el sistema social", ante lo que propuso llevar a cabo una promoción de la responsabilidad social empresarial "para retribuir a la sociedad lo que de ella se ha recibido".
Por otro lado, explicó que las necesidades sociales demandan tantos recursos que los gobiernos "no pueden satisfacerlas", para lo que es necesaria la integración de la empresa, con el fin de dar salida a estas necesidades de la sociedad. Así, Villalobos indicó que anteriormente las empresas donaban dinero sin ningún plan estratégico y sin el reconocimiento de la sociedad, situación que finaliza con la integración de las políticas de RSC dentro de la estrategia corporativa.
VALOR ECONÓMICO Y SOCIAL
Por otro lado, el director ejecutivo del Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible, Sebastián Bigorito, puso de manifiesto que el objetivo de las empresas no es otro que el de generar valor económico y social, mediante los cuales "se asegura la sostenibilidad". Esta generación de valor puede llevarse a cabo gracias a la integración de la RSE como parte estratégica de la empresa en la combinación de valores económicos y sociales, apuntó.
Al mismo tiempo destacó que la base de la pirámide económica, en la que se encuentran las personas más desfavorecidas pertenecientes a los países en vías de desarrollo puede formar parte del mercado internacional con la ayuda de las empresas. "Siempre que éstas promocionen productos especialmente dedicados a estas comunidades, puesto que los países en vías de desarrollo de hoy serán las grandes economías del mañana", indicó.
En otro sentido se manifestó la directora de la Fundación Entorno, Cristina García Orcoyen, quien señaló que, a pesar de las metas propuestas por los Objetivos del Milenio, la brecha entre la riqueza y la pobreza en América Latina "no para de aumentar". Además, indicó que tampoco se han producido avances en la erradicación de este fenómeno social.
Así, García Orcoyen comunicó que el consumidor de América Latina "tiene escasa conciencia" de esta situación y del papel que puede jugar. Incluso incidió en que apenas el 2% de las empresas del continente pueden ser consideradas como grandes, por lo que "se debe fomentar la RSC entre las pymes".
Por otra parte, advirtió de que en América Latina "más del 50% de la economía es sumergida o ilícita", en la que se mueven más de 64.000 millones de dólares (casi 55.000 millones de euros) al año. Estas cifras superan las ventas de uno de los sectores más destacados de la economía continental, como puede ser la agriculura, lo que "es un síntoma de que algo no está funcionando bien".
Por este motivo, recordó que cuando la economía sumergida tiene un volumen tan alto "no se puede hablar de RSC ni de desarrollo sostenible". Estas economías ilegales "cuentan con personas que no quieren salir de ellas por motivos económicos", pero que no pueden desarrollarse como personas.