MADRID, 5 Jul. (EUROPA PRESS) -
El Dalai Lama, líder espiritual del Tíbet en el exilio, ha pedido a la cadena estadounidense de comida rápida KFC que no abra restaurantes en este territorio, dado que las matanzas de pollos son contrarias a la tradición local, y que él mismo es vegetariano y se opone "a que la violencia sea la base de los hábitos alimentarios".
En una carta abierta, el Dalai Lama recoge el llamamiento de la ONG estadounidense PETA (Gente para el Tratamiento Etico de los Animales) e insta a KFC a que "abandone su plan de abrir restaurantes en Tíbet". "Es natural que yo respalde a quienes están protestando contra la introducción de prácticas industriales de alimentación en Tíbet que perpetuarán el sufrimiento de gran cantidad de pollos", señala.
El Dalai Lama asegura que "durante años" ha estado "particularmente preocupado por el sufrimiento de los pollos" y que fue precisamente el ver la muerte de una de estas aves en una cocina en India en 1965 lo que le llevó a decidir ser vegetariano. Aún hoy, "sufro cuando veo una fila de pollos desplumados colgando en un mercado".
"Considero inaceptable que la violencia sea la base de algunos d nuestros hábitos de alimentación", señala el Dalai Lama en su mensaje, apuntando que además estas aves son maltratadas durante el periodo de cría "y tratadas como si fueran meros vegetales".
Asimismo, recuerda en su carta que los hábitos culinarios de los tibetanos no coinciden con lo que puede ofrecer un restaurante de KFC. Los tibetanos, afirma, no son vegetarianos dado que la fruta y las verduras son escasas en el territorio, pero siempre optan por el consumo de animales grandes "porque así hay que matar a un menor número de ellos".
En cuanto a las aves de corral, siempre se han considerado "como fuente de huevos y no como alimento en sí mismos", y el consumo de pollo realmente sólo empezó a entrar en el país con la invasión china, a finales de los años cincuenta del siglo XX. "En Tíbet --añade--, es práctica común comprar los animales al carnicero para salvar su vida y liberarlos".
La carta del Dalai Lama se suma a las presiones efectuadas por varias organizaciones cercanas al Gobierno tibetano en el exilio para frenar la entrada de multinacionales en el territorio, denunciado que con sus inversiones estas empresas se convierten en cómplices de la ocupación china; KFC ha sido uno de los blancos de esta campaña. Actualmente se estima que hay unos 350 millones de budistas en todo el mundo.
Según los datos difundidos por PETA, KFC está presente en todas las provincias chinas, excepto Tíbet. El pasado enero, su representante en Beijing anunció la intención de la compañía de entrar en Lhasa, aunque más tarde un portavoz de la 'casa madre', Yum! Brands precisó que no había ningún plan en este sentido debido a la poca rentabilidad económica del proyecto.