MADRID, 29 Nov. (EUROPA PRESS) -
Las comunidades indígenas representan el 10% de la población de América Latina y sus ingresos, al igual que otros indicadores de desarrollo humano como la educación o la salud, han quedado siempre por debajo de los del resto de la población. En el caso concreto de Bolivia, un tercio de los indígenas que trabajan no reciben ninguna remuneración, mientras que en Perú los trabajadores indígenas ganan la mitad del salario de los no indígenas.
Así lo pone de manifiesto 'Pueblos indígenas, pobreza y desarrollo humano en América Latina: 1994-2004', un informe publicado por el Banco Mundial (BM) en el que entre los países en los que estas desigualdades son más evidentes se encuentran Perú y Bolivia, donde la Fundación Intervida trabaja para mejorar las condiciones de vida de las comunidades más desfavorecidas, muchas de ellas, indígenas.
Teniendo en cuenta los factores asociados con la pobreza, como la edad, la educación, la situación laboral y las características del lugar donde se vive, ser de origen indígena "aumenta de manera significativa" las probabilidades que un individuo tiene de ser pobre, según denunció Intervida en un comunicado.
En el caso concreto de Bolivia, donde el 62% de la población es indígena, más de la mitad de la población es pobre y el 72 por ciento de los indígenas vive con menos de 0,70 euros al día. Además, sólo uno de cada cuatro indígenas bolivianos vive por encima del umbral de pobreza.
La situación no es mucho mejor en Perú, reconoce la Fundación, que recuerda que en ese país sudamericano casi el 63 por ciento de la población indígena es pobre, mientras que del total de los hogares en extrema pobreza, el 52 por ciento son indígenas.
BAJA O NULA REMUNERACION
Una de las causas que determinan estos altos índices de pobreza tiene que ver con la remuneración que los trabajadores perciben por su trabajo. En Perú, los trabajadores indígenas ganan la mitad del salario de los no indígenas, mientras que en Bolivia la mayor parte de la población depende de una economía productiva familiar en la que no hay relaciones de mercado y, por tanto, carecen de remuneración.
En este sentido, uno de los problemas críticos de la población indígena boliviana tiene que ver con la desigualdad que hay en la distribución de las tierras: el 87% de los terrenos agrícolas están en manos del 7% de los propietarios, mientras que los campesinos de las zonas rurales trabajan el 13% restante de tierra cultivable del país.
Esto explica que en las áreas rurales se concentren los mayores índices de pobreza y, conscientes de estas desigualdades, los equipos de Intervida desarrollan en Bolivia y Perú diversos proyectos de producción con el objetivo de reducir los niveles de pobreza y pobreza extrema en la población rural en las áreas donde actúan.
La Fundación en Bolivia trabaja en Senkata, Carabuco y Tiwanacu, donde la mayoría de comunidades son aymaras. Se trata de zonas del altiplano con un clima con muchas limitaciones para el desarrollo de actividades agropecuarias por bajas temperaturas, precipitaciones pluviales insuficientes, altas posibilidades de granizo y heladas.
Teniendo en cuenta que estas actividades son la principal fuente de ingresos de las familias de estas zonas, no es extraño el contexto de pobreza que impera en ellas, agravado por los precarios sistemas de salud y educación.
PROYECTOS DE INTERVIDA
El sector de Producción de Intervida en Bolivia desarrolla 13 proyectos productivos integrales en otras tantas comunidades indígenas, en los que participan más de 300 familias beneficiarias directas --unas 1.650 personas--. Estos proyectos parten de un diagnóstico donde se identifican los problemas y posibilidades de las comunidades con el fin de poner en marcha las acciones adecuadas.
En una fase inicial, se busca potenciar los sistemas productivos de las familias beneficiarias, mejorando la genética del ganado y cultivando productos adaptados a la ecología de la comunidad. Después se intenta multiplicar tanto la calidad como la cantidad de los productos, para así poder acceder al mercado en condiciones competitivas.
En Perú, los proyectos de Producción llevados a cabo por Intervida y las comunidades benefician a 6.100 personas en los departamentos de Apurimac, Cusco y Puno, que se prolongan durante cinco años y contemplan, entre otros aspectos, la recuperación de los cultivos andinos, que son la base de la agricultura ancestral de la zona.
"La desaparición de estos cultivos provoca la pérdida de la diversidad biológica, de la que los indígenas son guardianes, y tiene serias consecuencias en la dieta de las poblaciones, ya que se trata de cultivos muy nutritivos", concluye Intervida.