MADRID, 7 Jul. (EUROPA PRESS) -
Asociaciones de agricultores del Valle de San Félix y algunas ONG ecologistas chilenas como el Comité de Defensa del Valle del Huasco han mostrado esta semana a la prensa local sus reticencias ante el proyecto de la filial de la minera canadiense Barrick en Chile de trasladar grandes glaciares ubicados en una zona protegida conocida como Pascua Lama, donde la compañía espera construir una planta de extracción de oro y plata, actividad a la que se dedica.
Mientras la empresa está aún a la espera de la aprobación definitiva de la Comisión Nacional de Medio Ambiente (COREMA) para iniciar las obras, sus opositores exigen respuestas y se plantean aspectos relacionados, por ejemplo, con las garantías de que el agua del Valle del Huasco se mantenga limpia o si es viable realmente trasladar los glaciares.
"Estamos convencidos de que éste es un nefasto proyecto, que afecta a nuestra fuente de vida, el agua, debido a la contaminación que se producirá con la extracción del oro en el río El Estrecho", explica el presidente de los Agricultores del Valle de San Felix, Francisco Bou. "No nos gusta que nos digan que somos contrarios a la minería, porque no es verdad, lo que no queremos es que se apruebe una actividad económica que es incompatible con el turismo y la agricultura, que es de lo que vivimos", reseña.
La intención de Barrick es extraer oro, plata y cobre en la cordillera de la III Región y desde hace meses empleados de su filial chilena, Minera Nevada, están realizando un 'puerta a puerta' para hablar sobre "la millonaria inversión" y los "miles de puestos de trabajo" que creará. La otra cara de este proyecto en Pascua Lama, apuntan los ecologistas, son "los perniciosos efectos que tendrá sobre la comunidad y el Medio Ambiente".
PELIGRO PARA LA AGRICULTURA
El río Huasco es el medio de regadío de extensas plantaciones de uvas de exportación, paltas y olivos, además de cítricos y frutas tropicales, como guayabas y maracuyás. "Este es el único valle sin intervención minera, además de tener una potencialidad única para el cultivo orgánico que se realiza desde tiempos inmemoriales", apunta un vecino de El Tránsito, Nataniel Vivanco. "El futuro de esto está en jaque", dice.
La misma percepción se refleja en la gran cantidad de graffitis de protesta que están apareciendo en estas localidades: 'Seremos menos dignos como personas cada vez que desaparezca un bosque, un valle o un glaciar', 'Barrick go home' o 'No a Pascua Lama' se repiten por doquier. El más llamativo es un mural pintado sobre la torre de la iglesia de Alto del Carmen, donde aparece la Virgen protegiendo a los huasquinos de los supuestos males que traería Barrick. "La gente tiene que informarse", apunta el padre Enrique Sarneguet quien, junto a otros religiosos, se ha convertido en uno de los principales opositores a la minera.
"La fe mueve montañas y barrick glaciares", recuerdan los religiosos. Mientras la minera ultima su Estudio de Viabilidad de Gestion de Glaciares, desde la minera aseguran que "nunca se habló de trasladarlos, sino de reubicar el hielo intervenido", para lo que cuentan con expertos y "tecnología de vanguardia".
El proyecto de Barrick consiste en extraer una superficie de aproximadamente diez hectáreas de los glaciares Toro 1, Toro 2 y Esperanza (donde se ubicará la zona de extracción de la mina) y depositarla a dos kilómetros de allí, sobre el glaciar Guanaco.
"El volumen total de hielo presente en la cuenca del Huasco es de 500 millones de metros cúbicos y lo que nosotros extraeremos directamente serán 400.000, o sea, menos de 0,25 del total", recalca el responsable de comunicación de la compañía en Chile y Argentina, Rodrigo Rivas.
"Nuestra empresa está asesorada desde 2002 por Jeff Schmok, especialista mundial en glaciología aplicada", explica. Además, apuntan, "nuestros técnicos mantuvieron un encuentro con responsables del Centro de Estudios Científicos de Valdivia para conocer sus propuestas".
MAS INVESTIGACION
Según explica el Doctor en Glaciología de Universidad de Ohio, Cedomir Marangunic, "para que no haya deterioro del ecosistema y del balance hídrico hay que realizar una serie importante de estudios, y proyecciones que aquí se han omitido". Tras revisar los datos entregados por Barrick, su conclusión es tajante: "Serán intervenidas las cabeceras de los glaciares, que son las zonas de alimentación, por lo que probablemente el resto va a desaparecer igual".
El exceso de carga sobre el glaciar Guanaco, dice, también tendrá efectos que no han sido evaluados. Al poner más peso sobre éstos, la velocidad de deformación y fraccionamiento aumentan. Tampoco se sabe cómo reaccionarán los hielos vecinos a las millones de toneladas de polvo que producirán las voladuras de roca. "Basta con que una fina capa se deposite sobre el hielo para que éste empiece a absorber más calor y se derrita más rápido", apunta.
Según otros expertos, como Bernard Pouyaud, de la Maison des Sciences de l'Eau de Montpellier, "la verdadera pregunta no es si se puede desplazar el glaciar, sino lo que va a suceder con éste en su nuevo ámbito". "Sacarlo desde donde está a otro sitio para preservarlo es la mejor manera de hacerlo desaparecer, y una locura muy cara", apunta.
"Cualquier intervención podría tener efectos muy negativos y producir cambios severos en la hidrología de la cuenca. "Otra alternativa menos dañina sería una mina subterránea, como las de los noruegos en Svalbard", explica Ian Brown, del Departamento de Geografía Física y Geología Cuaternaria de la Universidad de Estocolmo.
Pero lo que más preocupa a la comunidad es el riesgo de contaminación de las aguas. Esta puede producirse de manera directa, por los miles de millones de toneladas de estériles que serán depositados en el nacimiento del río El Estrecho y que contendrán grandes cantidades de arsénico, sulfatos y de metales como aluminio, manganeso, cobre y zinc; y de manera indirecta, en caso de ocurrirle algún accidente a los 84 camiones que circularán a diario por un camino de más de cien curvas, transportando sustancias peligrosas.
En cuanto a lo primero, la empresa dice que construirá canales artificiales para alterar el curso del río y así evitar que sus aguas entren en contacto con los contaminantes. Respecto de lo segundo, Rivas asegura que ya se comprometieron a no transportar cianuro y que el cálculo de 84 vehículos, que aparece en el Estudio de Impacto Ambiental, "se hizo considerando el peor de los escenarios, pero nunca va a ser así".
Tras ser aprobado un primer Estudio de Impacto Ambiental en 2001, la compañía espera actualmente que el segundo informe (que amplía la producción inicial en un tercio) sea autorizado, para empezar la construcción a finales de año y pueda entrar en funcionamiento en 2009.