ACNUR lanza en la COP30 el Fondo de Protección Ambiental para Personas Refugiadas, que busca restaurar 10.000 hectáreas

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COP30. - Aline Massuca/COP30/dpa
Europa Press Sociedad
Publicado: jueves, 13 noviembre 2025 18:52

   MADRID, 13 Nov. (EUROPA PRESS) -

   ACNUR ha lanzado este jueves el Fondo de Protección Ambiental para Personas Refugiadas desde la Cumbre del Clima (COP30) que se está celebrando estos días en Belém (Brasil). Según ha explicado, esta iniciativa constituye la primera a nivel mundial de financiación de carbono impulsada por refugiados a gran escala. En total, su objetivo a diez años es el de restaurar más de 100.000 hectáreas de tierra y ampliar el acceso a energía limpia para un millón de personas.

   El organismo ha advertido de que en aquellas zonas en las que se acoge a los refugiados se talan casi 25 millones de árboles cada año para combustible de cocina. Esta deforestación debilita el suelo, agrava inundaciones y sequías y hace menos productiva la agricultura. Además, mujeres y niños también caminan más lejos para recolectar leña, a menudo con riesgos personales.

   "El Fondo busca revertir esta tendencia restaurando bosques, ampliando energía más limpia y utilizando financiación de carbono para apoyar a familias que trabajan para reconstruir la tierra de la que dependen", ha destacado la organización.

   Serán los refugiados y comunidades anfitrionas los que lideren la implementación del Fondo, accediendo a formación y empleo en plantación de árboles, gestión de viveros y producción de estufas limpias. Además, las ganancias ambientales y sociales se supervisarán y verificarán y se hará seguimiento de las reducciones de carbono y resultados en biodiversidad, suelo, agua y medios de vida.

   De acuerdo con ACNUR, los ingresos por la venta de créditos de carbono se reinvertirán de manera transparente en proyectos impulsados por la comunidad y se garantizará que refugiados y comunidades anfitrionas compartan tanto los beneficios ambientales como económicos, así como que el impacto del Fondo siga creciendo con el tiempo.

   Los primeros proyectos del Fondo se han lanzado en Uganda y Ruanda. El primero, el de Uganda, se centra en restaurar unas 6.000 hectáreas de tierras degradadas en los asentamientos de refugiados de Bidibidi y Kyangwali. Para conseguirlo, se contará con cooperativas locales en la producción de plántulas y la gestión forestal y se introducirán soluciones energéticas domésticas más limpias para reducir la dependencia de la leña.

   De acuerdo con la ONG, se espera que estos esfuerzos reduzcan más de 200.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año, refuercen los sistemas alimentarios y de agua y creen "miles" de empleos verdes para refugiados y miembros de la comunidad anfitriona. El segundo proyecto, el de Ruanda, se centrará en rehabilitar entre 600 y 800 hectáreas de laderas degradadas y zonas de amortiguamiento en el campamento de refugiados de Kigeme.

   Para ello, introducirá soluciones de cocina sostenibles y seguras para más de 15.000 personas y creará empleos verdes a largo plazo en viveros, conservación de suelos y servicios energéticos domésticos. Al margen de estos dos proyectos, el Fondo ya explora oportunidades para ampliar este trabajo en Brasil (Roraima) y Bangladesh (Cox's Bazar).

   De esta manera, implementa un proyecto en un área de 650.000 hectáreas de sabana y bosque amazónico en la Tierra Indígena São Marcos, en el extremo norte de Brasil. Esa región, hogar de 21.000 indígenas y refugiados indígenas venezolanos, está perdiendo árboles y capa superficial del suelo rápidamente.

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