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MADRID 20 Feb. (EUROPA PRESS) -
El Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) ha reivindicado la dimensión jurídica de Antonio Maura en el centenario de su fallecimiento con una exposición dedicada a su ejercicio como abogado, ha informado la entidad en un comunicado.
La muestra, organizada junto a la Fundación Antonio Maura con motivo del centenario de su fallecimiento, está instalada en el Patio de la Biblioteca y reúne documentos procedentes mayoritariamente del archivo de la Fundación Antonio Maura, a los que se suman fondos del propio Colegio. El recorrido permite conocer de primera mano la actividad del despacho de Maura y algunos de los asuntos que marcaron esa etapa histórica.
Entre las piezas expuestas pueden verse, entre otros materiales, su expediente de incorporación al Colegio en 1874; fotografías ampliadas con análisis pericial de firmas que muestran cómo se ejercía la abogacía a finales del siglo XIX; libros de registro de honorarios con anotaciones manuscritas tras la Semana Trágica de 1909; correspondencia profesional como la carta de Ángel Ossorio de 1916 con dedicatoria personal, y esquemas sucesorios elaborados para arbitrajes complejos, incluidos los relativos a las testamentarías de la Reina Gobernadora y del duque de Medinaceli.
El acto inaugural, que se celebró este jueves, contó con las intervenciones del diputado de la Junta de Gobierno José Ramón Couso, junto al decano emérito Luis Martí Mingarro, miembro del Patronato de la Fundación Antonio Maura; el secretario de la Fundación, Alfonso Pérez-Maura; y el director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado. Fue clausurado por la vicedecana del Colegio, Isabel Winkels.
UN "TRABAJADOR INFATIGABLE" QUE DESTACÓ POR SU RIGOR
Antonio Maura fue una figura polifacética como político, jurista, artista, académico, aunque fundamentalmente, como abogado colegiado durante más de 50 años. En la presentación, Couso destacó de él su vinculación con la Abogacía, que fue "ejemplar" al tratarse de un "trabajador infatigable" desde 1874. También recordó que destacó por "su minuciosidad, rigor, exigencia personal, visión social y ética profesional".
Fue abogado de toreros, escritores, aristócratas y compañías desde Frascuelo a Pérez Galdós y sus dictámenes, editados en siete volúmenes, son "referente de la aplicación del ordenamiento jurídico cien años después".
Por su parte, Muñoz Machado explicó que Maura fue el artífice de la reforma del procedimiento contencioso administrativo en España que, en 1904, estableció la última instancia en la Sala 3º del Tribunal Supremo, dejando al Consejo Real (Consejo de Estado) sin esa competencia jurisdiccional. Igualmente, por impulso de Maura, se llevó a cabo la iniciativa de reformar el régimen local, lo que se implantaría, años después, por Primo de Rivera, en la reforma municipal y provincial.
Igualmente fue, como director de la RAE, el impulsor del Diccionario Histórico de la Academia cuyo impulso fue recogido por Menéndez Pidal, tal y como recordó su actual director.
El decano emérito del ICAM, Martí Mingarro, destacó que Maura fue "un destacadísimo referente" de la Abogacía de su época y con una trayectoria de más de 50 años tuvo "un escrupuloso sentido" de la ética profesional, "colgando la toga" cuando dejó de tener responsabilidades públicas y enfocándose al dictamen jurídico.
Por último, Alfonso Pérez Maura puso de manifiesto la labor de preservación del legado de Maura a través de la Fundación que lleva su nombre y en la que el ICAM forma parte de su patronato, con una labor de ordenación bibliográfica y documental.