Publicado 05/04/2020 15:26:52 +02:00CET

Músicos ourensanos hacen sonar sus instrumentos para romper la rutina del confinamiento

Una persona tocando un instrumento
Una persona tocando un instrumento - AYUNTAMIENTO DE VILLANUEVA DE LA CAÑADA

   En las ventanas vecinas se crea un "vínculo de unión" que responde con letras y bailes

   OURENSE, 5 Abr. (EUROPA PRESS) -

   Cada día, desde que se decretó el estado de alarma, los músicos ourensanos cumplen con su cita y hacen sonar sus instrumentos desde sus balcones para romper con la rutina del confinamiento. A pesar de los pesares, les recuerdan a sus vecinos que la vida es bella mientras hacen sonar los acordes de canciones tradicionales gallegas que, entonadas desde las ventanas, se han convertido en casi un himno.

   De manera puntual, a las 20,00 horas, cuando llegan desde el otro lado del río Miño los ecos de las sirenas de los Bomberos y Protección Civil --que anuncian el momento del día reservado para los aplausos a sanitarios y personal esencial--, en el barrio de Vistahermosa el joven gaiteiro Leo Quintas echa mano de su instrumento y se dispone a comenzar su actuación.

   "Tocar una pieza cuando finalizan los aplausos se ha convertido en costumbre", ha explicado Leo Quintas. Cuando termina sus vecinos de la plaza le piden otra gritando a pleno pulmón, pero él se limita a una canción por día, no porque se le vaya a terminar el repertorio que "si hace falta se repite", sino porque "por desgracia, parece que el confinamiento va a ir para largo".

   Su público más fiel son las personas mayores que se pasan todo el día encerradas en sus viviendas y esperan con ilusión el momento de salir a las ventanas para que Leo Quintas, un "gaiteiro no profesional", como él mismo se define, ponga ritmo a su confinamiento.

   Leo Quintas comienza a tocar y enseguida se le suman desde las ventanas colindantes vecinos que entonan al unísono la letra de 'A Rianxeira'. Su repertorio lo componen canciones tradicionales gallegas entre las que se encuentran alguna muiñeira, pero también hay espacio para jotas y pasodobles que arrancan bailes de pareja en los balcones.

   No se cansa de repetir que "comenzó haciéndolo por hobby" pero a día de hoy es ya "una forma de socialización con los vecinos". "Lo que más me emociona es conseguir entretener, aunque solo sea durante tres minutos, a las personas mayores, eso es lo que verdaderamente me hace sentir orgulloso", ha comentado Leo Quintas.

UN VÍNCULO DE UNIÓN

   "Una de las cosas más importantes que hemos aprendido de esta crisis sanitaria y económica es a darnos cuenta de a quién tenemos a nuestro alrededor", ha subrayado Leo Quintas que lleva 28 años viviendo en el mismo barrio y reconoce que "antes de todo esto había vecinos a los que no conocía o con los que no había hablado en la vida".

   Ahora sus vecinos también lo conocen a él, hasta el punto de que "incluso se disculpan" cuando faltan a su actuación "por haberse quedado dormidos", aunque no tienen de qué preocuparse porque Leo Quintas está dispuesto a repetir la pieza para ellos.

BAILES AL RITMO DE ACORDEÓN

   Un par de calles más arriba, Samuel González Merino le hace la competencia tocando el acordeón. Este joven estudiante de segundo de Bachillerato ya tiene su pequeña legión de fans que le aplauden desde los balcones de un modo tan convincente que consiguen que les toque varias piezas al día.

   Samuel González no falta a la cita de las 20,00 horas y, a mayores, los fines de semana ameniza la sesión vermú de sus vecinos del barrio. Les toca pasodobles y cumbias porque sabe que "con estas piezas los vecinos se animan a bailar", pero su repertorio también incluye canciones más emotivas como la música de Adele.

   Hace once años que comenzó a tocar su primer acordeón de teclas y a día de hoy se forma en el Conservatorio Profesional de Música de Ourense para tocar un acordeón de botones. Samuel González reconoce que "tiene ganas de que todo esto termine para poder volver a clases" porque en el caso de que la situación se alargue en el tiempo "seguramente tengamos que repetir el curso".

   Por el momento, aprovecha sus horas en casa para practicar con su acordeón y sabe que puede hacerlo sin preocupaciones porque "el hecho de tocar el acordeón en un edificio a día de hoy no molesta a los vecinos, sino que les gusta".

DÚO DE HERMANOS

   Gladys y Carlos Hermida, son dos hermanos de 16 y 12 años, respectivamente, que están aprovechando la cuarentena para tocar a dúo. La música que sale de su ventana se cuela por las de sus vecinos en momentos inesperados y anima las horas muertas en el interior de los hogares ourensanos.

   Ambos tocan "cuando les apetece", sin establecer una hora fija en su rutina, ella toca el clarinete y el piano y él hace lo propio con el saxo. Los dos aprenden en el Conservatorio Profesional de Música de Ourense y, a mayores, pertenecen a bandas de música.

   Más allá de las canciones que les ponen sus profesores en clases, estos días están aprovechando para "tocar algunas más conocidas como pueden ser 'Happy' de Pharrell Williams o la banda sonora de Piratas del Caribe", ha explicado Gladys Hermida.

   La música es medicina para el alma y, en estos tiempos que corren, la familia Hermida la emplea como una vía de escape para "pasar las horas, distraerse y entretenerse" en el interior de su hogar.

LAZOS DE VECINDAD

   Los vecinos de la zona del casco antiguo de Ourense también saben que tienen una cita ineludible con Marina Sánchez que emplea el instrumento de su voz para realizar "una labor social" en tiempos de confinamiento. "Todos los pajarillos cantan, lo hagan mejor o peor, y en estos momentos yo soy un poco ese pajarillo que junta los cantares de todos".

   Inspirada por el ejemplo italiano, el primer día que se decretó el estado de alarma Marina Sánchez puso su karaoke en la ventana y comenzó a cantar la canción de 'Resistiré' que a estas alturas se ha convertido ya en el himno del confinamiento. De nuevo, sus vecinos empezaron a aplaudirle y desde entonces "no ha fallado nunca" a su cita, aunque llueva o haga frío.

   Pronto se creó "un lazo de vecindad", como ella misma lo define, que ha logrado que los vecinos de su calle se encuentren más unidos que nunca. "No todos pensamos igual y nunca sabes hasta qué punto la música puede molestar a alguien pero en estos momentos es justo lo contrario y así me lo hacen saber", ha comentado Marina Sánchez.

   Pasan unos minutos de las 20,00 horas, cuando Marina Sánchez coge su micrófono y pregunta al más puro estilo de 'Los payasos de la tele': ¿Cómo están ustedes? Pronto llegan respuestas desde todas las ventanas y balcones próximos: "Todos bien y mucho mejor gracias a ti".

   "Esa respuesta me hace pensar que ellos recibieron mi gesto en la misma dimensión en la que yo se lo quise entregar. Lo hago por amor a lo que está pasando y quiero que de alguna forma el universo sienta ese amor", ha comentado.

   Su repertorio se modifica y adapta en función del día y de las situaciones, Marina Sánchez tan bien se anima a cantar 'Bésame mucho' en versión rumba mientras sus vecinos bailan, como 'O sacristán de Coímbra', 'Lloviendo está' de Rocío Dúrcal o 'Fernando' de Abba.

   Más allá de la cita diaria, ha montado un canal en Youtube llamado 'Marina Sánchez. Homenaje a nuestros sanitarios' que ha convertido "en la siguiente ventana social para llegar a los confinados a los que no puede llegar desde la ventana de su casa".