PALMA, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -
Alrededor de 70 vecinos de Manacor, movilizados por la Plataforma Macrogranjas No, han formado una cadena humana para oponerse a la nueva granja avícola proyectada en la finca de Son Brau, que podría llegar a albergar a unas 80.000 aves.
La acción de protesta, que ha tenido lugar la mañana de este domingo en las inmediaciones de la citada finca, llega después de que la empresa promotora del proyecto, Avícola Son Perot, haya sido denunciada en dos ocasiones ante la Fiscalía y la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural esta misma semana.
El viernes, además, las entidades animalistas Arde y Satya Animal, autoras de las investigaciones que han desembocado en las denuncias, entregaron a la Presidencia del Govern 50.000 firmas recogidas en toda España para reclamar que archive el nuevo proyecto, que se encuentra en fase de autorización ambiental.
La portavoz de los vecinos de Son Sureda, Sílvia Llull, ha alertado de los impactos que la construcción de esta explotación avícola tendría sobre la contaminación del agua y del aire y, en consecuencia, sobre la salud de los residentes de la urbanización.
"No queremos que nos construyan esta macrogranja en Son Brau sabiendo los antecedentes que tiene esta empresa. Mallorca tiene recursos escasos y no es sostenible que nos pongan una granja ni aquí, ni en Campos, ni en Llucmajor, ni en Lloseta. No es que no la queramos nosotros, es que no la quiere nadie", ha explicado en declaraciones a los medios de comunicación.
Llull ha advertido que los nitratos que esta actividad agrícola genera se filtran hasta llegar al agua de los acuíferos, lo que supondría una "muerte lenta" para los vecinos que la consuman, y que la granja se instalaría a pocos metros de la Red Natura 2000 y en medio de varios negocios, principalmente agroturismos.
"No es solo el mal olor, el impacto va más allá. El ruido de las turbinas también afectará a todo el ecosistema que se mueve por aquí", ha subrayado la portavoz vecinal. A su parecer, la administración debería analizar el impacto que tendría sobre una gran cantidad de residentes de la zona, que no ha sabido cuantificar. "Que lo miren los técnicos, que están para esto", ha incidido.
La plataforma de vecinos ya han expuesto sus preocupaciones al Govern a través de una batería de alegaciones al proyecto, redactadas con la colaboración de técnicos e ingenieros. "Estamos tranquilos porque lo hemos presentado todo con gente profesional, no nos hemos inventado nada", ha puntualizado.

Ahora, ha sentenciado Llull, la decisión dependerá de "la conciencia" del conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet, quien ha principios de semana ya se mostró cauto al ser preguntado por la posibilidad de archivar el proyecto.
A juicio del conseller, actuar en base a las denuncias que ha recibido la misma empresa por su manera de actuar en otras explotaciones, en las que se han documentado posibles deficiencias en el bienestar animal y la seguridad alimentaria, podría suponer una "prevaricación" administrativa.
"El futuro de Mallorca depende de ellos. Hay 50.000 firmas, hay unas alegaciones que demuestran que esto no se puede hacer y tenemos todo el apoyo de organizaciones animalistas. Esto va más allá de colores políticos y de elecciones. Que hagan lo que tengan que hacer, que hagan su trabajo, simplemente esto. Nosotros no tenemos previsto parar", ha sentenciado la líder vecinal.
LA FISCALÍA RECIBE LAS DENUNCIAS
Por su parte, la portavoz de la entidad animalista Arde, Julia Elizalde, ha destacado la necesidad de frenar el proyecto antes de que comience a funcionar. "Una vez empiezan se dificulta muchísimo el proceso", ha asegurado.
La activista ha considerado que los perjuicios que sufrirán los vecinos están acreditados por la experiencia de lo sucedido en otros municipios y en el propio Manacor, como es el caso de las granjas de Maribó y de Es Caparó, que fueron denunciadas esta misma semana.
Los animalistas ya han recibido un "acuse de recibo" por parte de la Fiscalía, que ahora deberá decidir si existen indicios de delito suficientes como para abrir una investigación. La Conselleria de Agricultura también les ha trasladado que han recibido las evidencias y que están valorando la posibilidad de aplicar sanciones.
Según Elizalde, de lo que todavía no han tenido constancia es de la demanda por falsedad documental que Avícola Son Perot dijo que presentaría contra los denunciantes al entender que sus pruebas no corresponden a la realidad.
"Todavía no nos ha llegado nada al respecto, entonces no podemos decir mucho más de lo que vimos en el comunicado de la empresa. Hablaban sobre todo de alguna demanda por conciliación, anunciaban algún tipo de acción civil y penal, pero no entraban más en detalle", ha explicado.
De cualquier modo, ha enmarcado este anuncio en las "amenazas a periodistas, entidades vecinales y organizaciones por la protección animal" que la compañía ha realizado --siempre según su versión-- a lo largo de los últimos años. La empresa, por su parte, ha limitado los casos conocidos esta semana a una "campaña de acoso" por parte de las entidades que han liderado la investigación.
"Se basan únicamente en que podemos estar haciendo daño a su reputación. Pero cada uno es responsable de su reputación y esta empresa ha demostrado durante los últimos años, con muchas sanciones y expedientes, que no están teniendo en cuenta a los vecinos ni la legalidad vigente. Al final, los daños reputacionales están en la conciencia de cada uno de actuar como se debe y conforme a la legalidad", ha zanjado.