PALMA 11 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Ayuntamiento de Palma ha comenzado a ejecutar los trabajos para acondicionar, tapiar y vigilar la antigua prisión un día después de las fuerzas y cuerpos de seguridad, por orden judicial, desalojaran de forma forzosa a los últimos 67 residentes.
A lo largo de este jueves, han indicado fuentes municipales, se ha llevado a cabo tareas de acondicionamiento y se ha pintado la parte exterior del inmueble.
En los próximos días está previsto que se realice una limpieza de su interior, que se tapien los accesos y que se instale un sistema de videovigilancia para evitar nuevas okupaciones. La Policía Local de Palma, como viene haciendo desde hace meses, mantiene un dispositivo en la zona para garantizar la seguridad.
Estos trabajos, que el Ayuntamiento ya había adelantado su intención de llevar a cabo, arrancan un día después de que la Policía Local y la Policía Nacional ejecutaran el desalojo forzoso del inmueble, que llevaba ocupado de forma ilegal desde hacía 12 años.
La expulsión de los últimos 67 residentes, de los 226 que se llegaron a contabilizar en el censo realizado por los técnicos municipales, se llevó a cabo sin incidentes reseñables.
Cinco de ellos serán atendidos por la Fundació La Sapiència y Cáritas, ambas entidades vinculadas al Obispado de Mallorca. Además de acceder a un alojamiento temporal, a medio plazo, se les brindará acompañamiento y formación profesional con el objetivo de lograr su inserción laboral.
Otros 14 han pasado su primera noche tras el desalojo en las cuatro casetas prefabricadas que el Ayuntamiento ha instalado en el Parque Central de Bomberos.
Allí podrán pernoctar de nuevo este jueves, el último día en el que se les ofrecerá este servicio. Dado que no abre hasta dentro de una hora, se desconoce cuántas personas se acogerán a este recurso en su segundo y último día de funcionamiento.