Archivo - Misa de Sebastià Taltavull en la Catedral - BISBAT DE MALLORCA - Archivo
PALMA 3 Abr. (EUROPA PRESS) -
El obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, ha oficiado los actos religiosos del Viernes Santo, en los que ha dedicado unas palabras a las restricciones de Israel a los cristianos de Jerusalén y ha anunciado que la colecta de este día se dedicará a los cristianos de Palestina porque necesitan ayuda "de manera urgente".
Así lo ha indicado durante su homilía pronunciada en la Seu de Mallorca, en la que ha leído el fragmento del relato de una mujer cristiana palestina.
En su sermón, el prelado ha afirmado que la comunidad cristiana se Mallorca se une a este pueblo que "sufre" y a "todas las personas que viven allí". "Nos solidarizamos al añadir a su sufrimiento el nuestro, que unimos a la plegaria constante en un día en que el silencio se hace revelación", ha alegado.
Otro de los temas que ha tratado Taltavull es la paz, ya que en una parte de su discurso ha apuntado que "al contemplar la cruz, se puede escoger estimar, solo con esta elección se asegura un futuro de paz y de reconciliación".
"Pese a nuestra vulnerabilidad, podemos vivir confiados en que la fuerza de la razón imperada por el amor siempre será más fuerte que todas las razones de la fuerza", ha defendido.
Al mismo tiempo, ha apuntado que esta cruz se carga sobre "nuevas víctimas inocentes" cada día y entre ellas ha citado las de "la injusticia, el terrorismo y las guerras, el aborto y la eutanasia, la especulación, la corrupción, la violencia generalizada y de género, el narcotráfico, la crítica negativa, la insolidaridad, cualquier abuso de poder, la agresión y la exclusión".
El obispo ha finalizado la homilía citando unas palabras de Ramon Llull en las que expresa el dolor de María al ver a Jesús clavado en la cruz.
La Seu ha acogerido este viernes la solemne celebración litúrgica de la Pasión del Señor. Esta celebración, una de las más antiguas de la tradición cristiana, conmemora la pasión y muerte de Jesucristo a través de la "liturgia de la palabra, la adoración de la cruz y la comunión con las formas consagradas el Jueves Santo", según ha informado el Obispado de Mallorca en una nota de prensa.
Se trata de un día marcado por el silencio, el ayuno y la oración, en el que no se celebra la Eucaristía. La proclamación de la pasión según el evangelio de San Juan trata de ayudar a los fieles a contemplar el misterio de la Cruz y a profundizar en el sentido redentor de la muerte de Cristo.
Uno de los momentos centrales de la celebración ha sido la adoración de la cruz, en la que se descubrirá el Santo Cristo crucificado para que "los fieles puedan venerarlo como su salvador".
Asimismo, la comunión eucarística permitirá participar del cuerpo de Cristo, reservado el día anterior, como "signo de su victoria sobre el pecado y la muerte". La celebración culminará con una de las representaciones más emotivas y significativas de la Semana Santa mallorquina, como es el Descenso de la Cruz.
Esta escenificación teatral medieval comienza con el relato de los discípulos que piden el cuerpo de Jesús a Poncio Pilato, lo desclavan, lo amortajan y lo entierran. Con martillazos simbólicos en la parte posterior de la cruz, la figura de Cristo es desclavada y depositada en un sudario.
A continuación, la imagen de Jesús, acompañada por la Virgen Dolorosa, encabeza la procesión del Santo Entierro, en la que participan "miembros del clero y de la nobleza mallorquina". Esta recorre el interior de la catedral hasta el altar mayor, donde se realizará simbólicamente la sepultura del Señor en un sarcófago.
Como es tradición, todas las iglesias del mundo destinan la colecta del Viernes Santo a Tierra Santa. En el caso de Mallorca, este gesto tiene un significado especial, vinculado a la Reina Sancha de Nápoles, hija de Jaume II de Mallorca, impulsora de la custodia de los lugares santos. Esta colecta expresa la solidaridad con las comunidades cristianas que allí viven y custodian los espacios de la redención.