El aeropuerto de Hong Kong funciona con normalidad a pesar de las protestas previstas

Actualizado 24/08/2019 7:29:16 CET
Protestas en el aeropuerto de Hong Kong
Protestas en el aeropuerto de Hong Kong - REUTERS / THOMAS PETER

HONG KONG, 24 Ago. (Reuters/EP) -

El aeropuerto de Hong Kong, así como las carreteras y trenes que llegan hasta él, han vuelto a funcionar con normalidad este sábado a pesar de la protesta denominada "prueba de esfuerzo" que pretendía interrumpir el transporte que se dirige hacia el aeródromo durante el fin de semana.

Las estaciones de tren que llegan el aeropuerto, así como las carreteras que conducen al mismo, estaban en gran medida despejadas, con una ligera presencia policial a lo largo de algunas de las rutas de acceso.

Sin embargo, el operador ferroviario de la ciudad ha tenido que cerrar cuatro estaciones antes de que diera comienzo una protesta planeada para este sábado.

En cuanto a las estaciones de metro, se ha cerrado una de sus líneas, donde se celebrará una protesta en Kwun Tong, en la península de Kowloon.

Previamente, las autoridades habían emitido una orden judicial para impedir las manifestaciones en el aeropuerto, que se ha visto obligado a cerrar durante gran parte de la semana pasada después de que los manifestantes se congregaran en la terminal principal durante varios días provocando la cancelación de cientos de vuelos por los enfrentamientos entre los manifestantes y la Policía.

El operador de trenes de la ciudad, MTR Corporation, ha afirmado en una declaración oficial que se le había otorgado una orden judicial para evitar que los manifestantes interrumpieran los servicios de trenes. La operadora también ha advertido de que si se producen "combates, vandalismo u otros actos de violencia", los servicios ferroviarios en las estaciones afectadas podrían detenerse de inmediato.

Las protestas, que se intensificaron en junio por un proyecto de ley ahora suspendido que permitiría la extradición de sospechosos criminales en Hong Kong a China para ser juzgados, se han convertido en llamadas más amplias a la libertad política.

Las manifestaciones, que han llevado a millones de residentes de Hong Kong a las calles, han sumido al centro financiero asiático en su crisis más profunda desde su entrega a Pekín en 1997 y representan uno de los mayores desafíos para el presidente chino, Xi Jinping, desde que asumió el cargo en 2012 .

Los disturbios han sido alimentados por preocupaciones más amplias sobre la erosión de las libertades garantizadas por la fórmula de "un país, dos sistemas" adoptada después del regreso de Hong Kong a China.

Las protestas ya están afectando a la economía y el turismo de la ciudad, con la región administrativa especial en la cúspide de su primera recesión en una década. Las empresas, entre ellas grandes bancos y los promotores inmobiliarios, han pedido una restauración de la ley y el orden.

Durante la jornada del viernes, miles de manifestantes han formado cadenas humanas alrededor de la ciudad en una protesta pacífica llamada la "Vía de Hong Kong".

Los organizadores de esta protesta han informado de que alrededor de 135.000 personas han participado en la manifestación, inspirada por una en 1989, cuando unos dos millones de personas se unieron en armas a través de tres estados bálticos en una protesta contra el entonces dominio soviético que se conoció como la "Vía Báltica" o "Cadena Báltica".

Hasta ahora, las autoridades se han negado a cumplir con cualquiera de las cinco demandas clave de los manifestantes, que incluyen, entre otras medidas, una investigación independiente sobre la brutalidad policial, la retirada total del proyecto de ley de extradición y la plena democracia.

Los organizadores están planeando una serie de protestas en las próximas semanas, como por ejemplo, una marcha masiva, una huelga en toda la ciudad y boicots en las universidades de la ciudad.

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