Publicado 29/03/2019 13:16:33 +01:00CET

Uno de los artífices de la Marcha del Retorno cree que Hamás e Israel alteraron el origen pacífico del evento

Aftermath of Israeli air strikes in Gaza
Mahmoud Ajjour/APA Images via ZU / DPA

El activista Ahmed Abú Artema defiende que la marcha fue concebida desde las bases como una "actividad cultural y pacífica" para pedir el regreso de los refugiados

JERUSALÉN, 29 Mar. (EUROPA PRESS) -

El periodista y activista palestino Ahmed Abú Artema, considerado como uno de los principales organizadores de la Marcha del Retorno de los refugiados palestinos, ha defendido que las concentraciones comenzaron con "intenciones legítimas" que acabaron alteradas con el incremento de la tensión generado por la incorporación del movimiento palestino Hamás al evento y por la consiguiente violencia ejercida por Israel, que buscaba contrarrestar por la fuerza el pacifismo de la protesta.

Abú Artema, nacido en Rafá en 1984, ha explicado en una entrevista al instituto de estudios internacionales Carnegie Endowment for International Peace que la intención inicial de la Marcha era la de recordar sin violencia la situación de seis millones de refugiados palestinos descendientes de los expulsados en 1948 con la creación del Estado israelí para "movilizar a las masas en una lucha pacífica".

Un año después, Naciones Unidas ha confirmado que, entre el 30 de marzo de 2018 y el 22 de marzo de 2019, 195 palestinos, incluidos 41 niños, fueron asesinados por las fuerzas israelíes en las manifestaciones. Otros 28.939 palestinos resultaron heridos, entre ellos un 25 por ciento por disparos israelíes. A ello hay que añadir otras 76 muertes de palestinos en ataques israelíes por aire y tierra.

Por la parte israelí, y de nuevo según cifras verificadas por la ONU, al menos un militar resultó muerto y otros seis fueron heridos durante las protestas, y otro militar falleció y otro medio centenar de israelíes (tres soldados y 47 civiles) resultaron heridos por la acción de grupos terroristas palestinos.

"Por desgracia, hemos observado que desde el inicio de las marchas, es Israel quien ha presionado a favor de la violencia, apilando víctimas palestinas. Entendimos por esto que Israel no quiere que los palestinos usen la resistencia no violenta porque la resistencia no violenta dañará la imagen de propaganda que Israel comercializa al mundo", ha indicado.

Con todo, el activista ha considerado que la incorporación de Hamás, enemigo declarado de Israel, y a quien el Gobierno palestino ha responsabilizado de usar las protestas como excusa para atacar su territorio y defenderse usando a civiles como escudos humanos, estaba abocada a ocurrir.

"Es importante tener en cuenta que estas facciones son una parte fundamental de la comunidad y no pueden ser ignoradas. Las facciones son parte de la gente y deben participar en todos los aspectos de la resistencia", ha indicado Abú Artema .

"Porque no existen dos sociedades en Gaza, donde una es el pueblo palestino y la otra es Hamás. Hay una sola sociedad cuyos miembros pertenecen a diversas facciones, políticas e ideológicas. Por lo tanto, todas estas facciones están presentes entre la gente, incluida Hamás, que ganó la mayoría en las elecciones de 2006", ha recordado el activista.

No obstante, Abú Artema es de la opinión de que la presencia de Hamás ha complicado mucho las cosas. "Creo que la naturaleza de la marcha había quedado más clara cuando estaba dirigida por la gente normal y activistas juveniles no afiliados a las facciones estándar", ha declarado.

Con todo, Abú Artema ha querido destacar que las protestas tuvieron un origen pacífico, los manifestantes originales iban completamente desarmados y sus demandas eran legítimas; y que, por lo menos a un nivel político, la Marcha del Retorno supuso una transformación del concepto palestino de movilización: uno que ha ido más allá de las élites y de las facciones políticas, hasta alcanzar al conjunto de la sociedad.

UNA INICIATIVA POPULAR E INDEPENDIENTE

Analistas proisraelíes coinciden en señalar que esta idea, genuinamente pacífica y localista, acabó radicalmente transformada por la intervención de Hamás en las protestas. Michael Milstein, del Insitituto de Estudios para la Seguridad Nacional, describe una "iniciativa popular e independiente que Hamás absorbió en los primeros días para adaptarla a las necesidades de la organización".

"El conflicto que se ha creado", añade Milstein, "les ha servido para desviar la atención de los problemas que hay en la Franja y para canalizar hacia Israel la frustración popular de hoy en día".

Su estrategia, explica el analista, ha funcionado "a medias". "Las condiciones de vida en la Franja se han aliviado un poco, en particular gracias al apoyo de Qatar para pagar los salarios públicos y duplicar el suministro energético, pero Hamás sigue siendo incapaz de arreglar problemas endémicos, como el desempleo", ha manifestado.