CIUDAD DE GAZA, 13 Jun. (EUROPA PRESS) -
Al menos nueve palestinos murieron --incluidos dos niños en edad escolar-- después de que la fuerza aérea israelí efectuase hoy un ataque contra varios milicianos palestinos que circulaban en un automóvil por una importante avenida de la ciudad de Gaza, según un nuevo balance difundido por fuentes médicas palestinas.
El Ejército israelí indicó que en el vehículo viajaban varios milicianos armados de la Yihad Islámica que se disponían a lanzar cohetes 'Katyusha' contra el sur del territorio israelí.
Según testigos palestinos, la aviación lanzó varios misiles, uno de los cuales alcanzó al vehículo. Después de que el primero errara el blanco, el segundo cayó dos minutos más tarde cuando una multitud de personas se había concentrado alrededor del lugar del ataque, aseguraron.
Siete de los fallecidos eran civiles, dos de ellos de la misma familia, un padre y su hijo. También fallecieron tres empleados médicos que intentaban atender a los heridos por una explosión anterior, según fuentes del hospital Shifa de Gaza.
Los otros dos muertos eran miembros de la Yihad Islámica, entre ellos Hamud Wadiya, considerado el principal responsable de lanzamientos de cohetes de esta organización. El otro miliciano muerto fue identificado por la Yihad Islámica como Shawki Sayklia.
"Lo que ha ocurrido hoy es una matanza brutal cometida contra civiles inocentes y combatientes de nuestro grupo", declaró un dirigente de Yihad Islámica en Gaza, Kader Abib, ante las personas reunidas ante la morgue del hospital.
"El enemigo sionista insiste en derramar sangre palestina y nosotros insistimos en seguir adelante con nuestra 'yihad' y con nuestra resistencia", prosiguió. "Dios quiere que los grupos de resistencia den una respuesta dura, todas las opciones están abiertas para nosotros", añadió.
Asimismo, 32 palestinos resultaron heridos, tres de ellos de gravedad. En la morgue del hospital un grupo de mujeres indignadas han empezado a gritar "¡Muerte a Israel, muerte a la ocupación!".
Minutos más tarde se escuchó una potente explosión en la localidad de Jebaliya, cerca de la ciudad de Gaza. Fuentes palestinas aseguraron que se trató de otro ataque aéreo de Israel, pero el Ejército israelí lo ha negado. En todo caso no se ha informado de heridos en este incidente.
ISRAEL NO SEGUIRÁ MOSTRANDO "CONTENCIÓN"
El ministro de Defensa israelí, Amir Peretz, advirtió hoy durante una visita al norte de Israel de que las fuerzas de seguridad israelí no seguirán dando muestras de "contención" como han hecho tras el presunto ataque del Ejército israelí en el que murieron siete civiles palestinos en una playa en Gaza el viernes pasado, según recogen los medios locales.
Según Peretz, Israel "mostró contención ante la protesta internacional por el incidente en la playa de Gaza, pero esto ha llegado a su fin". "Ninguna evaluación alterará nuestro compromiso de defender a los ciudadanos de Israel", añadió, en referencia al resultado de la investigación sobre los sucesos del viernes, que se dará a conocer hoy.
"Si la investigación demuestra que no fue un proyectil del Ejército israelí (lo que causó la muerte de los civiles palestinos), entonces lanzaremos una campaña de relaciones públicas", agregó. Ayer, Peretz había advertido de que Israel "tiene la capacidad de dar respuestas mucho más dolorosas" a los ataques con cohetes de fabricación casera Qassam por milicianos palestinos contra Israel.
Durante su intervención ayer en una reunión del grupo laborista en la Knesset, Peretz dijo que los palestinos "tienen que entender que tenemos la capacidad para dar respuestas mucho más dolorosas" a los ataques con Qassam, si bien el ministro no dio más detalles sobre cómo sería dicha respuesta, aunque se mostró convencido de que la calma se restaurará "en horas".
Según publica hoy la prensa israelí, y a falta de que se conozca oficialmente, el comité del Ejército que investiga la muerte de los siete palestinos ha llegado al a conclusión de que el Ejército no fue responsable del ataque, sino que la explosión fue provocada por una bomba colocada presuntamente por Hamás para tender una emboscada a los soldados de la Marina israelí que operan en el norte de Gaza.