SÍDNEY 27 May. (EP/AP) -
Australia celebra hoy el 40º aniversario del histórico referéndum en el que se aprobó la ciudadanía para los aborígenes, los habitantes originales del continente. Sin embargo, a pesar de los avances, los indígenas australianos siguen lastrados por la pobreza y su corta esperanza de vida.
Un 91 por ciento de los inmigrantes australianos votó en 1967 a favor de un paquete de reformas que otorgaba al Gobierno federal el poder para redactar leyes que afectaran a los aborígenes e integrarlos así en el censo como ciudadanos de pleno derecho de la sociedad austral.
Hasta entonces, los derechos de los aborígenes dependían de la legislación de cada estado federado. En alguno de ellos, incluso, se les consideraba en leyes referidas a la flora y fauna salvaje.
Hoy se celebraron manifestaciones y actos conmemorativos de este aniversario que tuvieron como motivo principal la difícil situación que viven unos 400.000 indígenas, una proporción muy pequeña de la población australiana, que suma 21 millones de personas. Sus condiciones de vida son más propias de países del Tercer Mundo que de un país supuestamente desarrollado.
De media, fallecen casi veinte años antes que los demás australianos y sufren tasas más altas de drogadicción y alcoholemia, diabetes y enfermedades cardíacas. La mayor parte de ellos viven en chabolas, en los suburbios de las ciudades o en remotas comunidades del Desierto Interior.
Los planes del Gobierno de John Howard prevén un incremento del presupuesto de los programas de ayuda a los aborígenes de unos 3.500 millones de dólares australianos (2.130 millones de euros) anuales, pero también pretenden reducir la dependencia de los indígenas de las ayudas federales.
"El derecho de un aborigen australiano a vivir un remotas tierras comunales y a hablar en lengua indígena no es un derecho en absoluto si viene acompañado por pobreza, hacinamiento, carencias sanitarias, violencia comunitaria y asilamiento de la sociedad australiana establecida", afirmó hoy Howard en un discurso pronunciado durante uno de los actos de conmemoración del aniversario del referéndum.