SYDNEY, 23 May. (EP/AP) -
El Gobierno australiano ha informado hoy martes de que planea la evacuación de unos 300 aborígenes tras la ola de violencia criminal en la comunidad de Wadeye, en el norte del país, y que ha motivado el arresto de 55 personas.
Varios residentes han huído de sus hogares para escapar de las bandas, cuyos miembros portan machetes, barras de hierro y asaltan los domicilios de forma indiscriminada, según afirman los medios locales.
"La situación que se ha desarrollado estos últimos meses ha creado un problema de refugiados y tenemos que ver qué podemos hacer", afirmó Terry Bullimore, director del Consejo de Wadeye, que señaló que el gobierno está considerando la evacuación de al menos 300 residentes de la ciudad, que se encuentra a 250 kilómetros del puerto de Darwin y se encuentra incomunicada por las fuertes lluvias.
"Hay una auténtica preocupación por este tema, y esta gente teme por su seguridad. No podemos omitir este hecho y decirles 'Simplemente quedaos al margen, puede que todo vaya bien", señaló Bullimore.
Esta situación pone de manifiesto las condiciones de vida de los aborígenes australianos, que tienen las tasas más altas de desempleo, mortalidad infantil y enfermedad prevenible. "Australia debería sentirse avergonzada de lo que está pasando en las comunidades indígenas", afirmó el doctor Patrick Rebgetz, el único doctor de Wadeye, al diario 'Sydney Morning Herald'. "Como australianos, debemos apoyar a esta gente para que reclame su ciudad de los grupos que intentan destruirla", indicó.