Brasil.- Las autoridades brasileñas siguen sin hallar soluciones a los problemas del sector aéreo en sus 67 aeropuertos

Actualizado 12/04/2007 0:56:34 CET

BRASILIA, 11 Abr. (EP/AP) -

Las autoridades brasileñas no lograron dirimir, tras varias horas de audiencia ante el Congreso, si el sector de transporte vive o no una crisis y cuál sería la solución a corto plazo.

El ministro de Defensa, Waldir Pires; el comandante de la fuerza aérea, Juniti Saito; el presidente de la Empresa Brasileña de Infraestructura Aeroportuaria (Infraero), encargada del movimiento en los terminales brasileños, José Carlos Pereira, y el presidente de la Agencia Nacional de la Aviación Civil (Anac), Milton Zuanazzi, comparecieron ante una comisión del Congreso para explicar los constantes trastornos en las 67 terminales del país.

Pires dijo a los congresistas que los retrasos y cancelaciones de vuelos tenían su origen en la falta de personal y en problemas de "gestión" en las terminales. Por su parte, el comandante Saito garantizó la seguridad de los equipos técnicos y negó la versión de que los problemas se deban a los equipos obsoletos.

En ese sentido, el presidente de Infraero admitió que falta ampliar el espacio en los aeropuertos y el jefe de la Anac, Zuanazzi, dijo que "la palabra crisis es muy impactante".

"Digo con toda convicción: la crisis del tráfico aéreo brasileño está lejos de ser una crisis", aseguró Zuanazzi, quien destacó que las empresas aéreas acometieron inversiones entre 2005 y 2007 de unos 3.000 millones de reales (unos 1.500 millones de dólares), cantidad que, según él, no habrían destinado si el transporte aéreo estuviera en situación de colapso.

Ninguno de los funcionarios atribuyó los problemas a sus propias agencias o al gremio de los controladores, después de meses reclamando mejoras en los equipos técnicos y en sus salarios.

Los retrasos y cancelaciones comenzaron a fines del 2006 después del peor accidente aéreo de Brasil, el 29 de septiembre. En esa fecha y tras chocar en el aire con un jet, un Boeing 737 de la aerolínea brasileña Gol cayó en una región amazónica y murieron los 154 ocupantes de la nave.

Las autoridades no han dicho oficialmente las causas del accidente, mientras los gremios de los controladores han negado su responsabilidad en la tragedia y desde fines del 2006 comenzaron jornadas en las que laboran estrictamente apegados a las normas internacionales, o monitorear máximo 14 vuelos por controlador y no entre 16 a 18 vuelos como hacían previo al accidente.

En al menos dos ocasiones la aeronáutica ha dicho que los fallos en los sistemas técnicos provocaron paralizaciones temporales en algunos de los cuatro centros de control aéreo de Brasil.

La situación alcanzó uno de sus más graves picos cuando el 30 de marzo pasado, controladores aéreos militares en Brasilia se declararon en paro y en un efecto dominó los restos de los aeropuertos tuvieron que paralizar autorizaciones de salidas y llegadas de vuelos.

Con miles de pasajeros varados y vuelos cancelados, el Gobierno actuó rápidamente para que los controladores reanudaran sus labores el sábado, garantizándoles mejoras salariales y el paso del control aéreo de las manos militares a civiles.

 

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