NAIROBI, 25 Ago. (Reuters/EP) -
El nuevo Gobierno del presidente Pierre Nkurunziza ha prestado juramento este martes en Burundi con algunos opositores entre sus miembros pero en medio de las críticas de otros opositores, que aseguran que los ministros no tienen legitimidad después de las reñidas elecciones.
El portavoz presidencial, Gervais Abayeho, ha explicado en Buyumbura que cinco de los 20 ministros son de la coalición opositora Amizero y'Abarundi, cuyo líder es el exrebelde Agathon Rwasa.
Rwasa, al igual que otros oponentes, ha asegurado que boicoteó las elecciones, aunque su nombre y el de otros opositores permanecieron en las papeletas de las elecciones y algunos de ellos ganaron un escaño en el Parlamento. Rwasa, quien tras los comicios pidió un Gobierno de unidad nacional, enfureció a otros miembros de la oposición cuando él y sus partidarios ocuparon sus escaños en la Asamblea así como por ser nombrado vicepresidente del Parlamento.
Los ministros de la coalición de Rwasa no son miembros de ningún partido reconocido, lo que debería dificultarles formar un Ejecutivo según la Constitución, si bien, el portavoz presidencial ha afirmado que la Carta Magna será modificada para que esto sea posible.
Charles Nditije, líder de un grupo que había sido un socio menor en la coalición de Rwasa, ha condenado el nuevo Gabinete. "Pedimos a los burundeses que resistan, que digan no a estas instituciones ilegales y anticonstitucionales", ha declarado.
DESCARTA NUEVAS ELECCIONES
Nditije no ha señalado ninguna acción específica pero ha descartado las manifestaciones. "Usaremos otros métodos pacíficos no necesariamente protestas que podrían cobrarse la vida de manifestantes. Hay otros métodos seguros y no violentos a los que podríamos recurrir", ha aclarado.
El político ha pedido a los estados africanos y a la comunidad internacional que impulsen el diálogo para que se forme un Gobierno de transición que lleve de nuevo a Burundi a las elecciones. Sin embargo, las autoridades gobernantes han descartado otros comicios antes de que se termine el nuevo mandato de cinco años.
No obstante, un portavoz gubernamental, Philippe Nzobonariba, ha comentado que sería posible que hubiese nuevas conversaciones. "El Gobierno no está en contra del diálogo respetuoso de la ley. Depende de la mediación para programarlas, no del Gobierno", ha asegurado.
Burundi, un país pobre en el centro de África, ha vivido en el caos desde abril cuando Nkurunziza anunció que se presentaría a un tercer mandato, el cual la oposición y las potencias occidentales advierten de que viola el acuerdo de paz de 2005 que finalizó con la guerra civil.
Tras meses de protestas que han terminado con la vida de decenas de personas y han empujado a que 180.000 abandonen el país, Nkurunziza juró su cargo el 20 de agosto por otros cinco años. Su partido también obtuvo una victoria arrolladora en las elecciones parlamentarias.