Campamento Fénix, una vaga esperanza para millones de drogodependientes en Afganistán

Campamento Fénix, Kabul
WIKIPEDIA
Actualizado: sábado, 9 enero 2016 10:11

Hasta un 10 por ciento de la población podría estar enganchada al opio y la heroína, según las peores estimaciones

KABUL, 9 Ene. (Reuters/EP) -

El Gobierno afgano ha comenzado una iniciativa para luchar contra el terrible problema de la drogodependencia en un país con más de 2,4 millones de adictos con la transformación de una antigua base militar de la OTAN en la capital, Kabul, en centro de tratamiento y atención.

El problema de las drogas en Afganistán en consustancial a su principal exportación: el opio. A pesar de registrar un descenso del 48 por ciento el año pasado, el país alcanzó una producción de 3.300 toneladas en 2014 y es prácticamente la única de vía de escape para miles de jóvenes afganos desempleados que ven en el cultivo la única forma de encontrar trabajo en un país arrasado por la guerra.

Ahora, el Ministerio de Salud afgano ha decidio transformar Campamento Fénix, un antiguo campo de entrenamiento del Ejército estadounidense, en el hogar de más de un millar de drogodependientes sin hogar que recibirán comida, atención médica y tratamiento, según ha explicaod el titular de la cartera, Ferozuddin Feroz.

"Les afeitamos como corresponde, se dan una ducha, reciben ropa de invierno y comienzan el tratamiento, que se prolongará durante 45 días. El objetivo es conseguir que se reintegren en la sociedad", ha explicado a los medios durante un recorrido por la base.

Este esfuerzo es el último de una serie de iniciativas, casi todas fallidas, que han terminado provocando el escepticismo entre los donantes internacionales sobre la capacidad del Gobierno de Kabul para lidiar con una tragedia prácticamente endémica.

El pasado mes de mayo un informe de Estados Unidos estimó que entre 1,9 y 2,4 millones de adultos afganos podrían estar enganchados a las drogas, lo que supondría casi un diez por ciento de la población, según las peores previsiones. Más de un 30 por ciento de los hogares afganos esconden algún tipo de droga.

Los 123 centros de tratamiento del Gobierno apenas alcanzan para tratar a un 10 por ciento de los adictos al opio y a la heroína en en el país centroasiático y apenas existen programas para impedir la recaída.

"Llevo cinco tratamientos y sigo enganchado. No hay ningún programa que funcione", lamenta Sayed Dawod, uno de los pacientes del nuevo centro.

El propio ministro fue atacado el pasado domingo por un narcotraficante que intentó clavarle una jeringuilla infectada durante una operación para informar a los adictos de la existencia de este centro, un oasis en una industria como es la del narcotráfico, que genera anualmente 1.000 millones de dólares de los que se nutren oficiales corruptos y que está protegida por los talibán.

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