COLORADO (ESTADOS UNIDOS), 9 (Reuters/EP)
La audiencia preliminar por el caso de la matanza cometida el pasado mes de julio por el joven James Holmes durante el estreno de la película 'El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace' en un cine de la ciudad estadounidense de Aurora (Colorado), en la que doce personas murieron y otras 58 resultaron heridas, empezará este miércoles y servirá para determinar si puede abrirse un juicio en su contra.
Durante los primeros tres días de la audiencia preliminar se analizarán las pruebas presentadas por los fiscales, quienes tratan de convencer al juez de que existen evidencias suficientes para que Holmes sea juzgado. Los fiscales todavía no han decidido si pedirán la pena de muerte.
Si el juez de distrito del condado de Arapahoe, en Colorado, William Sylvester decreta que el caso debe ser llevado a juicio, Holmes se declarará, según los expertos, no culpable y alegará problemas mentales.
Sus abogados han afirmado que Holmes sufre una enfermedad mental sin especificar y esta semana pedirán a dos testigos que declaren sobre cuál era su estado mental en el momento en el que cometió la masacre.
El estudiante fue imputado por la Fiscalía con 142 cargos, incluidos 24 cargos de asesinato en primer grado, 116 cargos de intento de asesinato, un cargo de posesión de artefactos explosivos y un cargo de agravante por crimen violento.
LOS HECHOS
La Policía ha declarado que Holmes, quien había comprado su entrada doce días antes del estreno, abandonó la sala donde se proyectaba la película unos minutos después de que empezase y regresó enfundado en un chaleco antibalas, una máscara antigás y un casco.
Holmes irrumpió con un fusil semiautomático, además de con una escopeta y una pistola, de acuerdo con fuentes policiales. Acto seguido, lanzó una granada de gas lacrimógeno y empezó a disparar a bocajarro contra la gente.
Más tarde, se entregó en el parking del cine sin poner resistencia y alertó a los agentes de Policía de que su apartamento estaba cargado de explosivos.
Este martes, un detective reveló las grabaciones de dos llamadas al teléfono de emergencias 911 realizadas por personas que se encontraban en el interior de la sala.
Por un lado, una de las llamadas de 27 segundos se produjo durante el ataque y en ella se podían oír al menos una treintena de disparos. Por otro, en la segunda llamada se escucha a una niña de trece años, que se encontraba con su prima de seis y su madre embarazada, pidiendo ayuda frenéticamente.