La contaminación del aire, un desafío creciente para África

África.- UNICEF alerta del desafío que constituye la contaminación del aire para África
REUTERS / AKINTUNDE AKINLEYE - Archivo
Publicado 05/06/2019 17:36:17CET

Unas 258.000 personas murieron por la contaminación del aire en 2017 pero esta no se mide en buena parte del continente

MADRID, 5 Jun. (EUROPA PRESS) -

La contaminación del aire se está convirtiendo cada vez más en un desafío para África si bien la capacidad del continente para medir la misma y su impacto en las vidas de sus habitantes, en especial de los niños, aún está lejos de ser todo lo exhaustiva que debería, según ha alertado el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF).

En su informe 'África se asfixia en silencio: la creciente amenaza del aire contaminado', la agencia de la ONU pone de relieve que solo el 6 por ciento de los niños en África viven en áreas donde la contaminación del aire se mide de manera fiable, lo que deja a 500 millones de menores en todo el continente viviendo en áreas donde no se llevan a cabo ningún tipo de mediciones sobre la calidad del aire.

UNICEF recuerda que respirar partículas de aire contaminado es extremadamente perjudicial para la salud, especialmente para bebés y los niños más pequeños, así como para su desarrollo puesto que puede causar daños permanentes en el tejido cerebral y en los pulmones.

El hecho de que la calidad del aire no se vigile en África como en otras partes del mundo hace que se subestime la gravedad del impacto y con ello muy probablemente su alcance. Por ejemplo, destaca, en Europa y América del Norte, el 72 por ciento de los niños viven en lugares en donde se mide la contaminación del aire, el 43 por ciento en Asia y el 25 por ciento en América del Sur.

La contaminación del aire también afecta a los ecosistemas, que son vitales para los medios de vida y la salud, así como para los cultivos de alimentos. De acuerdo con un estudio citado en el informe, el coste económico de las muertes prematuras por contaminación del aire exterior en África es de 215.000 millones de dólares.

Este tipo de muertes han aumentado un 57 por ciento en casi tres décadas, pasando de 164.000 en 1990 a 258.000 en 2017. Sin estaciones de vigilancia de la calidad del aire, los niños de África corren cada vez más el riesgo de respirar aire tóxico perjudicial para su salud y su desarrollo cerebral, sin saberlo, lamenta UNICEF. Además, sin esta información también se ve comprometida la capacidad de diseñar respuestas efectivas al problema.

ASESINO SILENCIOSO DE NIÑOS

"La contaminación del aire es un asesino silencioso de niños. Y, especialmente en África, sabemos que el problema es grave, pero simplemente no sabemos cómo de grave es", lamenta la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore.

"Reducir la exposición de los niños a los contaminantes, y por lo tanto la reducción del daño a la salud de los niños y al desarrollo temprano del cerebro, comienza, en primer lugar, conociendo la calidad del aire que están respirando", defiende.

Para comprender el alcance total del problema, UNICEF insta a los gobiernos a establecer estaciones de medición permanentes y de alta calidad como bienes públicos. Cuando se combinan con imágenes satelitales, estas estaciones formarían la columna vertebral de un sistema que ayudaría a mejorar la fiabilidad de estaciones menos precisas que capturan variaciones entre ciudades, sostiene la organización.

Los datos fiables ayudan a capturar mejor las fluctuaciones diarias o incluso a cada hora, sobre la calidad del aire. Según UNICEF, las estaciones de vigilancia también ayudan a identificar las fuentes de contaminación, pueden influir en las políticas de salud pública y ayudar a tomar decisiones informadas sobre intervenciones dirigidas a las personas más afectadas.

RECOMENDACIONES DE UNICEF

Asimismo, la agencia de la ONU aprovecha para instar a los gobiernos a invertir en fuentes de energía renovables para reemplazar el uso de combustibles fósiles, además de proporcionar acceso asequible al transporte público, aumentar los espacios verdes en las zonas urbanas, así como proporcionar soluciones de cocina y calefacción más limpias y crear mejores opciones de gestión de residuos para prevenir la quema al aire libre de productos químicos nocivos.

También apuesta por prevenir la exposición de los niños a la contaminación del aire, evitando que las principales fuentes de contaminación se encuentren cerca de escuelas, clínicas u hospitales, y minimizar la exposición en el hogar. Asimismo, reclama mejorar la salud general de los niños para aumentar su resistencia.

Fore recuerda que "el cerebro de un niño pequeño es especialmente vulnerable porque puede ser dañado por una pequeña dosis de químicos tóxicos" dado que "los niños respiran más rápidamente y las defensas físicas y las inmunidades no están completamente desarrolladas".

"Si el aire tóxico está frenando el desarrollo de nuestros niños, también está frenando el desarrollo de nuestras sociedades", sostiene la máxima responsable de UNICEF, llamando a todos los gobiernos a "tomar las medidas necesarias para disponer de información sobre lo que se está poniendo en el aire y el impacto que esto tiene en la salud y el bienestar de nuestros niños".

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