Publicado 18/04/2020 06:10CET

La crisis de liquidez se puede convertir en un problema de solvencia en los países pobres, avisa la ONU

Una calle vacía en Gaza.
Una calle vacía en Gaza. - Ashraf Amra/APA Images via ZUMA / DPA

Las salidas de capital de los mercados emergentes ya superan los 90.000 millones de dólares

MADRID, 18 Abr. (EUROPA PRESS) -

La crisis de liquidez a la que se enfrentan los países por la pandemia del coronavirus puede llegar a convertirse en un problema de solvencia en los países pobres, ha alertado Naciones Unidas en un informe publicado este viernes.

"No está claro si los países en desarrollo volverán al mismo nivel de exportaciones y condiciones comerciales que antes de la pandemia, ni cuándo lo harán", precisa el documento, que agrega que "es posible que los países se encuentren en una trayectoria de menor crecimiento económico en el futuro, lo que afectará el acceso a los mercados financieros durante los próximos años, sin que sea culpa suya".

Según las estimaciones iniciales, África podría estar entrando en su primera recesión en 25 años, mientras que América Latina y el Caribe se enfrentan a la peor recesión de su historia.

Así, pese a que, en el mejor de los casos, las economías de los países desarrollados podrían empezar a recuperarse a finales de este año, este no es el panorama que se vislumbra para los países en desarrollo.

Según Naciones Unidas, la mayoría están atravesando una situación de gran inestabilidad con la detención repentina de sectores enteros, el colapso de las cadenas de suministro y una brusca caída de los precios de los productos básicos. Por ello, es probable que las repercusiones económicas, sociales y financieras negativas duren más tiempo que la pandemia y afecten con más fuerza a los países pobres, en desarrollo y muy endeudados.

"Los mercados financieros mundiales se estancan a medida que los inversores corren a retirar fondos de los mercados emergentes y otros sectores de alto riesgo y a colocarlos en refugios seguros", subraya el documento. "Las salidas de capital de los mercados emergentes no tienen precedentes, ya que superan los 90.000 millones de dólares (más de 82.000 millones de euros)", según los datos que ofrece el informe.

Por ello, el texto recomienda "hacer todo lo posible para evitar lo que podría ser una devastadora crisis de la deuda con impagos desordenados". A juicio de la ONU, "esto dañaría la confianza que los países en desarrollo han creado a lo largo de años de cuidadosa reforma y sólida gestión económica". Además, ha avisado de que "cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible podría convertirse en una quimera si no se aborda esta emergencia de desarrollo".

Por ese motivo, concluye que la reducción de la deuda debe ser una parte importante de la respuesta a la emergencia asociada al desarrollo. De forma paralela, considera que hay que actuar con "rapidez" para detener de forma efectiva una crisis de la deuda.

PAÍSES DE INGRESOS MEDIOS

El estudio, que aporta soluciones para lidiar con la contracción de la actividad económica a nivel mundial provocada por el Covid-19, como la sostenibilidad de la deuda, destaca que esta situación no afecta únicamente a los países de bajos ingresos, sino también a los de ingresos medios.

En concreto, en cuanto a los países de ingresos medios, donde vive el 75 por ciento de la población mundial y el 62 por ciento de los pobres de todo el mundo, son "muy vulnerables" a una crisis de deuda, a la pérdida de acceso a los mercados y a las fugas de capital.

Al mismo tiempo, la pandemia ejerce una "fuerte" presión sobre los presupuestos, ya que los países se esfuerzan por satisfacer las necesidades sanitarias de su población, responder al creciente desempleo y apoyar a sus economías.

Pero además de para enfrentarse a la pandemia, los países también necesitarán recursos adicionales para estimular la demanda, regenerar empleos, restablecer la capacidad de oferta a los niveles anteriores a la crisis y, ha recordado Naciones Unidas, lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En este sentido, Naciones Unidas ha especificado que centrarse únicamente en los países pobres no será suficiente para hacer frente a la escala mundial del desafío y que el índice de la reducción de la deuda no ha de basarse en el nivel de ingresos, sino en la vulnerabilidad.

Además, destaca que, en muchos países, incluidos los de ingresos bajos y medios, se está evidenciando que, a menos que se proporcione una considerable reducción de la deuda, los acreedores privados y públicos pueden enfrentarse a múltiples impagos unilaterales.

No obstante, ha felicitado al Fondo Monetario Internacional (FMI), al Banco Mundial y al G20 por su respuesta a las necesidades de los países en desarrollo en estos momentos "extraordinarios".

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