Crónica Chad.- UNICEF y ONG desarrollan programas educativos para los niños de los campos de desplazados de Darfur

Actualizado 16/03/2008 19:22:29 CET

La iniciativa se enfrenta con el escaso interés de las instituciones y los padres para escolarizar a los niños

MADRID, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) está desarrollando desde el último año y medio un sistema educativo oficioso para los miles de niños chadianos desplazados por los combates tribales y los ataques transfronterizos provocados por las milicias sudanesas.

Esta tarea supone un desafío enorme, ya que menos de un 10 por ciento de los niños en edad escolar iban al colegio antes del inicio de la violencia. Hay pocos profesores, y el interés de la educación exhibido por el Gobierno o la comunidad internacional es "limitado", según las ONG que colaboran en estos proyectos de escolarización, de acuerdo con la agencia de información de Naciones Unidas, IRIN.

Se ha prestado especial atención a los desplazados por la violencia en el sureste del país, donde la ciudad de Goz Beida ha emergido recientemente como el lugar donde se ha concentrado la mayor parte de los esfuerzos de UNICEF para escolarizar a los miles de niños que se encuentran en sus campos de refugiados.

DOSCIENTOS ESCOLARES

En las afueras de la ciudad se encuentra el campamento de Gassiré, donde más de 200 escolares asisten a la escuela improvisada que se ha levantado entre tiendas, lonas y pésimas condiciones de higiene.

Allí, los profesores escasean. Uno de ellos, Abdelkarim, ejerce como uno de los pocos funcionarios capacitados para instruir a la juventud de un país donde el índice de analfabetismo oscila entre el 90 y el 95 por ciento.

"La gente como Abdelkarim son un lujo muy raro en el este de Chad", destacó la encargada del programa educativo de UNICEF en el este de Chad, Andrea Berther. "El mayor desafío es la falta de profesores", indicó.

A pesar de que los voluntarios intentan atraer a la población adulta con cierto grado escolar para desempeñar la tarea de profesor, la mayoría de los elegidos no ha pisado nunca un instituto, y suelen rechazar la oferta porque saben que pueden ganar mucho más dinero trabajando como voluntarios para las ONG, añadió Berther.

En cuanto a los profesores que deciden quedarse y siguen desempeñando su labor en los campos, lo hacen básicamente por una cuestión de principios. "Estos niños son nuestros hijos y no podemos dejarles sin educación", afirmó Baharadin Anour. El presidente de la Asociación de Padres en la escuela de niños desplazados, Zakaria Ousman, añadió que "la mayoría" de ellos "desconocen la importancia de la escuela".

Sí es cierto que el Estado suele enviar a profesores salariados e improvisados al este del país, pero muchos de ellos abandona su puesto por las duras condiciones de vida y la inseguridad en la zona. En el año escolar 2005-2006, sólo 37 profesores homologados hicieron acto de presencia en el este de Chad, una región que comprende 104 escuelas de primaria.

Pero peor aún es la cuestión económica. "En este tema, estamos completamente atascados", opinó. la delegada del Ministerio de Educación para Dar Sila, Namia Doumbaye. "La respuesta está en los profesores, pero están mal entrenados y se les maltrata económicamente", escribió en su informe de fin de año escrito en 2006. El Gobierno paga a los profesores una cantidad aproximada de 67 dólares al mes, dinero que cunde a muy pocos, según la directora del Servicio Jesuita de Refugiados (SJR) en Goz Beida. Como las nóminas no suelen llegar con puntualidad, son los propios jesuitas los que pagan el sueldo del profesorado.

CALIDAD

No obstante, y cuando se solucione la cuestión monetaria, a las autoridades les quedará por resolver otro tema aún más complicado: la pobrísima calidad de un sistema educativo donde el castigo físico a los niños es contemplado como algo normal.

De hecho, los reporteros de IRIN afirmaron escuchar los gemidos de un niño que estaba recibiendo azotes tras una lona, sólo a escasos metros de la directora del SJR y del representante de UNICEF. "Intentamos concienciarles (a los profesores)", declaró Joisel. "Les decimos que el castigo corporal está prohibido, pero es difícil", añadió.

Para Joisel, el primer paso es llevar a los estudiantes a las clases. "Una vez concluído el proceso, tendremos que concentrarnos en mejorar la calidad de los profesores", explicó. Los niños suelen preferir pasear en burro o recoger leña a cambio de unos pocos dólares para sus familias antes de asistir a la escuela.

En cuanto a los libros de texto, aquellos que las ONG suelen distribuir a los niños, acaban en el mercado de Goz Beida. "En Chad, la comprensión educativa es muy escasa. Intentamos aportar todo lo que podemos a las escuelas, pero lo más importante es crear una demanda para la educación", declaró la ex directora de Save the Children para Chad.

ESCUELAS

En zonas del este del país la educación brilla por su ausencia. La escuela de la ciudad de Adé, por ejemplo, no ha abierto sus puertas en dos años. De manera informal, un profesor está dando clase a 28 estudiantes para que aprendan el poco francés que conoce.

En un campo cercano, Yusuf Cherif ha convertido su casa en una escuela improvisada, con cartones como pizarras y pupitres improvisados con ramas de árbol. Todo ello porque "desde que estamos aquí, no hay un sólo niño que haya asistido a una verdadera escuela".

Sin embargo, existen zonas en el este donde el acceso a la educación ha aumentado ostensiblemente. De hecho, en la provincia de Dar Sila --una de las que más población desplazada alberga-- ha experimentado un aumento del 15 por ciento de escolarizados. "Mediante la agrupación de las escuelas de desplazados", explica el miembro de UNICEF, Hisein Djaba, "los niños tienen la oportunidad de asistir a la escuela.

No obstante, las ONG siguen en la cuerda floja. De los 287 millones de dólares solicitados por Naciones Unidas para operaciones humanitarias en Chad, sólo 15 millones están destinados a la educación. Y sólo un 12 por ciento de los países donantes han aportado la cantidad solicitada para la educación.

"Muestra que la educación sólo se encuentra en un lugar elevado dentro de la escala de necesidades sólo si se compara con otros sectores", explicó Berther. "Es importante aclarar que en el sector humanitario hay una necesidad real para la educación".