WASHINGTON, (EP/AP)
Pocos minutos después del accidente de una avioneta que se estrelló contra un rascacielos residencial de Manhattan varias decenas de cazas estadounidenses despegaron de sus bases para desplegarse en los cielos de Nueva York, Washington, Los Ángeles, Seattle y otras ciudades de Estados Unidos y Canadá, explicó el almirante Timothy Keating.
Según Keating, el Ejército sabía que no se trataba de un acto terrorista "una media hora después del suceso". "La Administración Federal de Aviación nos informó de inmediato de que se trataba de un único aparato, de un único incidente", afirmó.
De todas formas, unas dos horas después del accidente varios aparatos militares permanecían en vuelo gracias al repostaje aéreo, informó Keating.
Keating ordenó el despegue inmediatamente después de conocer el incidente por la televisión. Los cazas "despegaron en menos de diez minutos", explicó. "Asumimos en ese momento que se trataba de un atentado terrorista, y lo mantuvimos hasta que estuvimos seguros de que no lo era", afirmó.
Según el Ejército estadounidense las patrullas aéreas continuarán realizándose durante un tiempo, y después las unidades se mantendrán en alerta. Los plazos no fueron definidos, al igual que el número de aparatos movilizados, aunque un oficial explicó que podrían ser unos diez escuadrones como mínimo.
"Estamos más preparados (que para el 11-S)", afirmó Keating. "Llevamos a cabo el plan que habíamos estado ensayando con unos efectivos que están preparados 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 días al año", remarcó.
Una pequeña avioneta privada pilotada supuestamente por el jugador de béisbol Cory Lidle se estrelló contra la planta 30 de un edificio de viviendas de 50 pisos situado en la isla de Manhattan --Nueva York-- a las 14.42 (21.42 hora peninsular española). En el accidente podría haber perdido la vida, además del propio Lidle, uno de los ocupantes del edificio.