Actualizado 12/05/2018 15:19 CET

EEUU subraya que el traslado de la Embajada no supone el reconocimiento de la anexión de Jerusalén Este

Agentes de la Policía de fronteras israelí.
AMMAR AWAD / REUTERS - Archivo

JERUSALÉN, 12 May. (EUROPA PRESS) -

El Departamento de Estado norteamericano ha matizado que el traslado de la Embajada de Tel Aviv a Jerusalén no supone cambio alguno en su postura sobre las fronteras, en particular en lo que se refiere a la anexión ilegal de Jerusalén Este por parte de Israel.

"Trasladar nuestra Embajada no supone abandonar nuestro firme compromiso con la consecución de un acuerdo de paz duradero", ha explicado el Departamento de Estado. "Al contrario, es una condición necesaria para ello. No vamos a pronunciarnos sobre cuestiones referidas al estatus final, como las fronteras o la soberanía israelí sobre Jerusalén", ha añadido.

Este lunes se celebrará con un acto oficial el traslado, aunque no estará el presidente estadounidense, Donald Trump. Sí estarán su hija Ivanka y su marido, Jared Kushner, encargado de elaborar el plan de paz de la Administración Trump para el conflicto entre israelíes y palestinos, cuyo contenido aún se desconoce.

También figuran en la lista de asistentes el asesor presidencial para negociaciones internacionales, Jason Greenblatt; el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin; el 'número dos' del Departamento de Estado, John Sullivan; y el embajador en Israel, David Friedman.

La presencia de Trump en el acto habría enfurecido aún más a los palestinos y sus aliados árabes, en particular ante la cercanía de la Nakba o Catástrofe, fecha en la que los palestinos recuerdan el éxodo provocado por la creación del Estado de Israel y que este año será el 15 de mayo.

Trump anunció el 6 de diciembre el cambio a Jerusalén de la sede diplomática en Israel, dinamitando con ello el único punto de consenso en la comunidad internacional sobre el conflicto entre israelíes y palestinos: que el estatus de la ciudad santa debía decidirse en un eventual diálogo de paz.

Un total de 128 países se manifestaron en contra de este movimiento en una votación de la Asamblea General de Naciones Unidas, pese a lo cual Estados Unidos y sus aliados han seguido adelante con sus planes. Israel considera zanjada la cuestión de la capitalidad de Jerusalén.