Archivo - El embajador de EEUU en Israel, Mike Huckabee - Daniel Torok/White House/dpa - Archivo
MADRID, 29 Mar. (EUROPA PRESS) -
El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, ha trasladado su consternación ante la decisión de la Policía de Israel de impedir la entrada del patriarca latino de Jerusalén y cabeza de la Iglesia Católica en la ciudad, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, a la celebración de la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro.
El Gobierno israelí ha explicado que la decisión fue tomada por motivos de seguridad dadas las restricciones ordenadas por el Ejército como medida de precaución ante posibles ataques iraníes pero el embajador se ha declarado desconcertado ante este argumento porque la misa se iba a celebrar prácticamente a puerta cerrada y muy por debajo de las 50 personas que estipula el actual límite máximo permitido para reuniones sociales.
Si bien Huckabee admite la necesidad de establecer esta clase de reglas, el embajador estadounidense ha resuelto que lo ocurrido "constituye un lamentable abuso de poder que ya está teniendo importantes repercusiones a nivel mundial" a tenor de la ola de críticas desatada por el Gobierno italiano y que han proseguido países como Francia, Portugal, Polonia o la Autoridad Palestina.
El rechazo de Huckabee tiene un peso particular porque el antiguo gobernador de Arkansas y ministro bautista es aliado de Israel hasta el extremo. "Resulta difícil comprender o justificar que se le impida al patriarca entrar a la iglesia el Domingo de Ramos para una ceremonia privada", ha añadido Huckabee.
La reacción italiana ha ido encabezada por la primera ministra del país, Giorgia Meloni, quien ha trasladado su condena sin paliativos a lo ocurrido. "Impedir la entrada del Patriarca de Jerusalén y del Custodio de Tierra Santa, especialmente en una solemnidad tan central para la fe como el Domingo de Ramos, constituye una ofensa no solo para los creyentes, sino para toda comunidad que reconoce la libertad religiosa", ha aseverado.
La primera reacción internacional fuera de Italia llegó de la mano del presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien también se ha sumado a la condena de Roma. "Ofrezco mi pleno apoyo al Patriarca Latino de Jerusalén y a los cristianos de Tierra Santa, a quienes se les impide celebrar la Misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro", ha manifestado el presidente francés en redes sociales.
Jordania, garante de la Explanada de las Mezquitas, también ha rechazado lo ocurrido "en los términos más enérgicos" como "una flagrante violación del derecho internacional, del derecho internacional humanitario y del statu quo jurídico e histórico vigente, así como una violación de la libertad de acceso irrestricto a los lugares de culto".