MADRID 27 Dic. (EUROPA PRESS) -
Al menos once personas han muerto y otras 28 han resultado heridas este jueves en Irak, en una jornada en la que las fuerzas de seguridad han anunciado la detención de 88 personas presuntamente vinculadas con la organización terrorista Al Qaeda en distintos puntos del país.
En un primer incidente, una persona ha muerto y otras cuatro han resultado heridas a consecuencia de la explosión de una mina en la localidad de Kut, ubicada en la provincia de Wasit. Poco después, cuatro civiles han sido secuestrados y ejecutados en la ciudad de Mandali, situada en Diyala.
Asimismo, un civil ha muerto y otros ocho han resultado heridos a consecuencia de la explosión de un coche bomba y una bomba artesanal en distintos puntos de la localidad de Tuz Jurmato, según ha recogido la agencia iraquí de noticias NINA.
En Faluya, un civil ha muerto y otros tres han resultado heridos tras explotar una bomba al paso de su vehículo. En esta misma ciudad han resultado heridos dos agentes de policía al estallar un segundo artefacto explosivo.
Por otra parte, dos policías han fallecido y otros cuatro han resultado heridos al estallar una bicicleta bomba en la localidad de Ishaqi, situada en la provincia de Salahuddin. Además, cinco militares han resultado heridos tras explotar una mina en la ciudad de Hit, ubicada en la provincia de Anbar.
En Mosul, un agente de policía ha sido asesinado en su vivienda junto a su mujer, en un ataque en el que ha resultado herido su hijo. También en esta ciudad ha sido asesinado a tiros un exoficial del Ejército.
Además, un miembro de las fuerzas paramilitares Sahwa ha resultado herido tras explotar una mina cerca de la localidad de Tikrit, situada en la provincia de Salahuddin.
Por último, el aeropuerto internacional de Bagdad ha sido atacado con tres proyectiles de mortero, si bien por el momento se desconoce si el bombardeo se ha saldado con víctimas.
Por su parte, las fuerzas de seguridad iraquíes han anunciado la detención de 88 personas presuntamente vinculadas con Al Qaeda en distintos puntos del país, si bien las operaciones han estado centradas en la provincia de Anbar.
Este mismo jueves, el gobernador de Anbar, Ahmed Jalaf al Dulaimi, ha sostenido que las acampadas antigubernamentales no representan una amenaza a la seguridad del país, al tiempo que ha indicado que el peligro se encuentra radicado en las áreas desérticas de la provincia, en las que, a su juicio, los grupos terroristas se están haciendo fuertes.
Las declaraciones del gobernador de Anbar han llegado apenas unos días después de que el primer ministro, Nuri al Maliki, afirmara que las acampadas "se han transformado en una sede de Al Qaeda" y pidiera a los manifestantes pacíficos que las evacuaran para que las fuerzas de seguridad puedan intervenir.
La violencia en Irak ha alcanzado su nivel más alto en al menos cinco años y Bagdad ha sufrido ataques casi a diario. Según la ONU, este año han muerto más de 8.000 personas.
Al Maliki advirtió a finales de octubre de que su país se enfrentaba "a una guerra genocida" e hizo un llamamiento en favor de la celebración de una conferencia internacional para hacer frente al terrorismo en Irak.