PARIS 11 Abr. (del corresponsal de EUROPA PRESS, Javier Gómez Muñoz) -
El ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, apostó hoy por la introducción de una mayor "flexibilidad" en el mercado laboral galo, a pesar del fracaso del Contrato Primer Empleo (CPE), cuya retirada fue anunciada ayer por el Gobierno y la jefatura del Estado.
Sarkozy, al que los diarios califican unánimemente como el "vencedor" de esta crisis dentro del centroderecha, explicó hoy, en la radio Europe-1, que "es posible hacer reformas" y que "la flexibilidad puede ser una oportunidad".
El 'número dos' del Ejecutivo cree necesario "aumentar la indemnización por despido", "las obligaciones de recolocación" en los grandes grupos y "la formación" de los desempleados, para dinamizar el mercado laboral y que perder un empleo sea un puente para encontrar otro trabajo.
Sarkozy manifestó que era necesario dar un paso atrás y retirar el CPE para poner fin a la crisis que atenaza a Francia desde hace tres meses. "Obstinarse habría sido hacer un favor a la izquierda, haciendo creer al país que ellos tienen un proyecto de justicia social y no nosotros, y otro favor a los conservadores, porque se asociaría la idea de reforma a la precariedad", argumentó Sarkozy, quien ideó la sustitución del 'contrato joven' por otro dispositivo y convenció a los sindicatos de aceptar esta solución.
El titular del Interior aplaudió la decisión del primer ministro, Dominique de Villepin, de seguir en su cargo. "No tenía ningún motivo para añadir una crisis política a una crisis social", según Sarkozy, rival directo de Villepin en el centroderecha de cara a las presidenciales de la primavera de 2007.
En relación con los disturbios durante las manifestaciones contra el CPE, en los que han sido detenidos 3.682 jóvenes en doce semanas, Sarkozy criticó la falta de severidad en las penas infligidas por los jueces.
El ministro del Interior también planteó la necesidad de reformar la Ley de Menores, que data de 1945, para que un menor acusado de ciertos delitos responsa ante un tribunal común, y no especializado en menores. "Llevar a un tribunal de menores a un chico de 17 años, que mide 1,90 metros y golpea con una violencia inusitada un fotógrafo o a una chica, cuando no tiene nada de niño, es perfectamente ridículo", analizó el también presidente de la UMP.