Guaidó plantea un gobierno de transición mientras el Gobierno pacta con pequeños partidos un nuevo diálogo

Publicado 16/09/2019 21:58:16CET
El líder opositor venezolano, Juan Guaidó
El líder opositor venezolano, Juan GuaidóPedro Ramses Mattey/dpa - Archivo

El 'chavismo' invita al diálogo a "las fuerzas políticas que lo deseen" pero Guaidó rechaza "pañitos calientes"

MADRID, 16 Sep. (OTR/PRESS) -

El autoproclamado "presidente encargado" de Venezuela, Juan Guaidó, ha revelado este lunes que ofreció al Ejecutivo de Nicolás Maduro un gobierno de transición para conducir al país a unas elecciones presidenciales "reales" y ha subrayado que la propuesta sigue "en la mesa", al mismo tiempo que el 'chavismo' ha llegado a un acuerdo con partidos minoritarios de la oposición para retomar el diálogo.

Guaidó ha comparecido ante la prensa para dar a conocer los detalles del diálogo que Gobierno y oposición comenzaron en mayo en Oslo y continuaron en Barbados hasta que finalmente el pasado mes de agosto se rompió, según explicó entonces el Palacio de Miraflores, por la nueva tanda de sanciones de Estados Unidos.

El líder opositor ha calificado esta explicación de "excusa barata" y ha sostenido que "el régimen salió corriendo" porque se le ofreció una "solución real" a la crisis humanitaria, económica y política que sufre Venezuela desde hace años. "Al régimen no le interesa solucionar", ha reprochado.

Guaidó ha contado que ofreció a Maduro crear "un consejo de gobierno de transición, plural y equitativo, con todas las fuerzas políticas y que lo compongan también las Fuerzas Armadas". "Esto implicaría la salida inmediata de Maduro y mi separación del cargo hasta una elección presidencial real", ha detallado.

El objetivo del "consejo de gobierno" sería facilitar el "ingreso inmediato de la ayuda humanitaria", llegar a "un acuerdo para superar el aislamiento económico de Venezuela producto de las malas políticas del régimen" y preparar el terreno para celebrar elecciones presidenciales.

Para hacer realidad esta cita con las urnas, Guaidó ha precisado que planteó a Maduro una renovación total del Consejo Nacional Electoral (CNE), la liberación de los "presos políticos" y el fin de las inhabilitaciones a partidos y dirigentes opositores, así como "garantías de seguridad personal" para todos los implicados en el proceso electoral.

Guaidó ha defendido que se trata de "una propuesta sensata" cuyo objetivo es "generar gobernabilidad para atender la emergencia (humanitaria) y celebrar unas elecciones en el menor tiempo posible" y ha instado a Maduro a explicar a los venezolanos por qué la rechazó.

El jefe de la Asamblea Nacional ha dado por "agotado" el formato de Oslo y Barbados debido al plantón del Gobierno, pero al mismo tiempo ha asegurado que "está en la mesa la propuesta de solución real al conflicto" y ha hecho un llamamiento "a todos los sectores" a "empujar" para materializarla.

Guaidó ha aseverado que la oposición seguirá ejerciendo la "máxima presión", tanto dentro como fuera de Venezuela, "para conseguir aplicar esta propuesta de solución concreta". Entre los "mecanismos" a explorar ha mencionado específicamente el TIAR, un tratado regional que contiene una cláusula de defensa colectiva.

NUEVO DIÁLOGO

De forma simultánea a la comparecencia de Guaidó, el Gobierno de Maduro y cuatro partidos minoritarios de la oposición venezolana han anunciado desde la sede del Ministerio de Exteriores un acuerdo para retomar el diálogo que contempla ya pactos concretos para renovar el CNE y que los diputados 'chavistas' vuelvan a la Asamblea Nacional.

El acuerdo compromete al Gobierno de Maduro y Avanzada Progresista (AP), Movimiento Al Socialismo (MAS), Soluciones para Venezuela (SPV) y Soluciones y Cambiemos, pequeños partidos que llegaron a formar parte de la coalición opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) y que rompieron con ella por desavenencias internas.

Avanzada Progresista es el partido político de Henri Falcón, antiguo dirigente 'chavista' que se sumó a las filas opositoras y después volvió como candidato independiente para participar en las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018, no reconocidas ni por la MUD ni por buena parte de la comunidad internacional.

El acuerdo tiene como principal objetivo crear una nueva mesa de negociaciones, si bien ya incluye acuerdos puntuales para que los diputados del gobernante PSUV vuelvan a la Asamblea Nacional y renovar el CNE, además de "garantías electorales", aunque no aclara cuáles.

Las partes también han acordado "exhortar al sistema de justicia mediante la Comisión de la Vida para que se apliquen medidas de liberación en los casos que lo permitan", abriendo así la puerta a la liberación de los presos políticos.

Asimismo, han rechazado "las sanciones económicas contra el país" reclamando "el levantamiento de las mismas", han propuesto que "se instrumente el programa de intercambio de petróleo por alimentos y medicamentos" y han ratificado "los derechos legítimos de Venezuela sobre el Esequibo".

A la firma del acuerdo han asistido la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, y los ministros Exteriores e Información, Jorge Arreaza y Jorge Rodríguez, respectivamente, por parte del Gobierno; y el diputado opositor Timoteo Zambrano, Luis Romero (AP), Claudio Fermín (SPV) y Felipe Mujica (MAS), por parte de la oposición.

A través de este diálogo "seguiremos acordando para remover los obstáculos que dañan la democracia", ha dicho Timoteo Zambrano, de Soluciones y Cambiemos. "No es un camino fácil, pero es distinto. Nos comprometemos a actuar con transparencia y seriedad", ha declarado, según informa la prensa local.

"PAÑITOS CALIENTES"

Por su parte, el ministro portavoz, Jorge Rodríguez, ha subrayado que se trata de "una puerta abierta para conformar una mesa nacional que resuelva las controversias", apuntando de esta forma a la posibilidad de que en el futuro se puedan sumar otras facciones opositoras. "Podrán sumarse las fuerza políticas que lo deseen", ha aclarado.

Interrogado sobre cómo se aplicará lo ya acordado, Rodríguez ha explicado que "el PSUV se incorporará de inmediato a la Asamblea Nacional", indicando que la implementación de los demás puntos "ya se verá".

Guaidó, a quien han preguntado en la rueda de prensa sobre este acuerdo entre Gobierno y partidos minoritarios, lo ha rechazado por considerar que se trata de una nueva "maniobra" política de Maduro para no hablar de la "solución concreta" propuesta por la oposición mayoritaria.

"Poner hoy pañitos de agua caliente (...) sería no solamente irresponsable, sino sádico y directamente un delito de lesa humanidad", ha contestado, aludiendo el reciente informe de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, sobre la situación en Venezuela.

Guaidó ha recordado que la última vez que el Gobierno planteó una "alternativa" al diálogo con la oposición mayoritaria fue con las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018 --en las que participó Falcón--. "Y ya sabemos cuáles fueron las consecuencias", ha apostillado.

Así las cosas, Guaidó ha exhortado a Maduro a explicar por qué rechaza la propuesta de Oslo y Barbados que, según ha revelado, estaba "muy avanzada". "Aquí lo importante es que en la mesa (está) la propuesta de solución real al conflicto (...) Intentar cualquier otro subterfugio simplemente es distraer", ha zanjado.

Contador