El portavoz de Exteriores de Irán, Esmail Baqaei - Europa Press/Contacto/Foad Ashtari
MADRID, 9 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Gobierno de Irán ha asegurado este martes que el ataque de hace una semana contra el Aeropuerto Internacional de Kuwait que se saldó con un muerto y que fue atribuido al país asiático es en realidad una "operación de falsa bandera" de Estados Unidos, a quien acusa de tratar de comercializar equipo de defensa a las autoridades kuwaitíes.
"Llevaron a cabo una operación de 'falsa bandera' utilizando un dron Lucas falsificado para atacar el aeropuerto de Kuwait, creando así el pretexto perfecto para comercializar sus sistemas de defensa aérea antidrones desarrollados por 'Powerus' con el pretexto de protegerse contra los ataques iraníes", ha asegurado el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, en sus redes sociales.
El portavoz, que ha exclamado que se trata, "sin duda, (de) un negocio muy rentable", ha señalado que "las piezas del puzle rompecabezas están encajando a una velocidad asombrosa", alegando una venta de material militar de la Administración Trump al Gobierno de Kuwait.
En particular, se trata de una venta autorizada por el Departamento de Estado "para la adquisición de plataformas de lucha contra sistemas aéreos no tripulados y equipo relacionado" cuyo coste se estima en más de 1.980 millones de dólares (más de 1.700 millones de euros), según anunció el pasado viernes la cartera dirigida por Marco Rubio.
Pese a estas declaraciones del Ejecutivo iraní, la Guardia Revolucionaria determinó días después del ataque que se trataba de misiles estadounidenses Patriot que cayeron en el aeropuerto de Kuwait "tras fracasar en la interceptación de misiles iraníes".
Las autoridades kuwaitíes ya confirmaron el pasado miércoles un muerto --posteriormente identificado como un ciudadano indio-- y daños "significativos" en las instalaciones, después de que sus sistemas de defensa antiaérea actuaran contra trece misiles y 17 drones lanzados por las fuerzas iraníes.
Tras ello, convocaron al encargado de negocios de Irán para protestar formalmente por dichos ataques y expulsaron a dos trabajadores de la Embajada iraní en su territorio. El suceso ha sido condenado por todos los países de la región.