NUEVA YORK 21 Abr. (EUROPA PRESS) -
La vicesecretaria general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos, ha advertido contra la confusión entre las operaciones militares y las misiones humanitarias en Libia. "Nuestra responsabilidad, en estos momentos, es garantizar que nuestra ayuda se ofrece de forma imparcial", ha comentado.
De esta forma responde a la intención de Reino Unido, Francia e Italia de enviar pequeños equipos de asesores militares que ayudarán a los rebeldes libios, los cuales hacen frente a las tropas del mandatario, Muamar Gadafi. En su opinión, las patrullas militares podrían poner en riesgo a los cooperantes y el reparto de ayuda.
"Tenemos que ser extremadamente cuidadosos con eso y asegurarnos de que no se difuminan", añade Amos en declaraciones recogidas por la BBC, después de llegar de una visita a Libia.
Por otro lado, informó de que los suministros humanitarios están llegando a las dos partes implicadas en el conflicto libio. Las autoridades del país magrebí han accedido a proteger a los cooperantes en las zonas en combate y a garantizar que atraviesan sin problemas los controles en las carreteras. Estos son los compromisos que le han trasladado estos últimos días.
Amos ha matizado que sin un alto el fuego, el acceso a estas zonas queda condicionado a la intensidad de la violencia. Si la situación de seguridad no lo permite, adelanta que la ONU pedirá apoyo militar a la UE con el fin de abrir las rutas humanitarias.
SITIO EN MISRATA
Los comentarios de la vicesecretaria general llegan en un momento en que crece la preocupación por el sitio de Misrata. La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Refugiados, Navi Pillay, cree que el uso de bombas de racimo por parte de las tropas leales a Gadafi podría equivaler a un crimen de guerra.
Pillay asegura que una de estas bombas explotó "a apenas unos cientos de metros del hospital de Misrata". "Otras informaciones indican que al menos dos clínicas médicas han sido alcanzadas por morteros y fuego de francotiradores", ha indicado.