Las minas, una amenaza a la que se enfrentan 2 millones de personas en el este de Ucrania

Ucrania.- ACNUR llama la atención sobre la "terrible amenaza" de las minas en el
ACNUR/MARTA IWANEK
Publicado 04/04/2019 18:39:10CET

El 20% de quienes trabajan en el desminado de la zona son mujeres

MADRID, 4 Abr. (EUROPA PRESS) -

La presencia de minas antipersona como consecuencia del conflicto en el este de Ucrania ha convertido esta zona en una de las más minadas del mundo y supone una "terrible amenaza" para dos millones de personas que viven en ella, según ha alertado el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

"En el este de Ucrania, la contaminación con minas terrestres afecta a más de dos millones de personas, limitando de este modo la libertad de movimientos y representando una grave amenaza para los civiles que cruzan la línea de contacto" que separa las zonas bajo control del Gobierno ucraniano y las controladas por los separatistas prorrusos, explica Shabia Mantoo, portavoz de la agencia de la ONU.

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), desde que comenzó el conflicto en abril de 2014 más de 1.000 civiles han muerto o han resultado heridos por la explosión de minas y otros artafactos sin estallar. De acuerdo con el último Informe Anual de Monitoreo de Minas Terrestres de 2018, Ucrania se situó en el tercer puesto a nivel mundial en respecto al número de víctimas, sólo por detrás de Afganistán y Siria.

Como en otras partes del mundo, "son los civiles quienes se encuentran especialmente expuestos", denuncia la portavoz de ACNUR, que subraya que las minas suponen un peligro no solo para quienes tratan de escapar del conflicto sino también para "las personas refugiadas y desplazadas internamente de cara al posible regreso a sus hogares".

El Gobierno ucraniano estima que hay unos 7.000 kilómetros cuadrados en las zonas bajo su control en las regiones de Donetsk y Lugansk que están contaminadas por la presencia de minas, "pero en no está claro en qué medida", explica Mantoo, que añade que la sospecha es que en las zonas bajo control separatista "la situación es grave".

La presencia de minas y munición sin explotar también dificulta y en ocasiones hace imposible "la reparación de infraestructuras críticas que han resultado dañadas por los bombardeos, como las estaciones de bombeo de agua" que abastecen a miles de personas en la zona, además de tener un impacto también en la agricultura, la edudación y la salud, ya que complica el acceso, añade la portavoz.

PIDE MAYORES ESFUERZOS FRENTE A ESTE PELIGRO

En este sentido, ACNUR exige "mayores esfuerzos para abordar los peligros y el legado de las minas terrestres en el este de Ucrania, una de las zonas con mayor proliferación de minas terrestres en el mundo y en donde se siguen sembrando minas en el contexto del actual conflicto" y ve "imprescindible que el Gobierno, las organizaciones humanitarias y todas las partes en el conflicto amplíen su ámbito de acción contra las minas".

La agencia de la ONU también reclama que se garantice la protección de todas las víctimas, puesto que la legislación actual solo ofrece asistencia económica a los mayores de 18 años. Además, subraya la portavoz, "como medida preventiva, es esencial que todos los niños y adultos en el este de Ucrania reciban formación para identificar minas terrestres y residuos bélicos explosivos, y que se les enseñe a evitar o minimizar los riesgos".

UN 20% DE LOS DESMINADORES SON MUJERES

Por último, y con motivo de la celebración del Día Internacional de información sobre el peligro de las minas este jueves, ACNUR pone en valor que a finales de 2018 aproximadamente el 20 por ciento del personal de desminado en el este de Ucrania eran mujeres, muchas de las cuales "provienen de aldeas contaminadas por minas y están trabajando para mejorar la seguridad y el futuro económico de sus propias comunidades".

Tetiana es una de ellas. Actualmente trabaja para HALO Trust, una organización especializada en desminado y apoyada por ACNUR. "Estoy feliz de reducir la probabilidad de muerte tanto de adultos como de niños", asegura, mientras trabaja en el desminado de una zona que antiguamente los residentes usaban para hacer picnic.

Tras conocer el impacto que las minas tienen en la zona, se decidió a "marcar la diferencia". "Pasarán los años y los nietos de nuestros nietos vendrán aquí y caminarán en este campo de manera segura", señala. "Espero que algún día Ucrania sea llamada un país libre de minas terrestres", confía.

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