BRUSELAS 3 Dic. (EUROPA PRESS) -
La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y la Asociación de Derechos Humanos en Bélgica (LDH) han presentado una denuncia ante un tribunal de primera instancia de Bruselas por el supuesto espionaje masivo a ciudadanos europeos por parte de Estados Unidos, descubierto a raíz de las relevaciones del excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden.
"Esta intrusión inaceptable en la vida privada de millones de individuos constituye un ataque sin precedentes a las libertades individuales y una amenaza importante para el Estado de Derecho", ha justificado el coordinador del Grupo de Acción Judicial y presidente de honor de la FIDH, Patrick Baudouin.
"Las autoridades judiciales belgas no pueden quedarse de brazos cruzados. Tienen que investigar", ha insistido, según un comunicado conjunto de ambas ONG.
El presidente de la Asociación de Derechos Humanos en Bélgica, Alexis Deswaef, ha reconocido que la vigilancia por parte de Estados Unidos a operaciones nacionales como Belgacom y la naturaleza de las actividades de las ONG les hace "pensar" que han sido "directamente víctimas de espionaje".
Ambas organizaciones han presentado una denuncia contra X por acceder a un sistema informático sin autorización y atentado al secreto de las comunicaciones y telecomunicaciones privadas, así como por utilizar y conservar los datos privados, así como por violación del secreto de la correspondencia electrónica a raíz de las relevaciones de espionaje masivo de Snowden por parte de la NSA estadounidense a través del programa PRISM.
La FIDH y la asociación de Derechos Humanos francesa presentó una denuncia similar ante los tribunales en Francia el pasado julio de 2013, que ha llevado a la apertura de una investigación preliminar que sigue en marcha.
La FIDH y sus organizaciones miembro van a presentar más denuncias de este tipo en otros países europeos porque hay que arrojar "toda la luz" sobre "el alcance" del programa de espionaje y "sus consecuencias sobre la vida privada de los ciudadanos".
"Esperamos que los procedimientos judiciales iniciados en Europa contribuyan a cesar estas prácticas, sobre las que Estados Unidos no tienen voluntad de dar marcha atrás", ha agregado la vicepresidenta de la FIDH, Katherine Gallagher.
Gallagher ha recalcado que "el programa PRISM plantea serias preguntas no solamente sobre el derecho a la vida privada, sino de forma más amplia, sobre la utilización abusiva del marco de lucha antiterrorista" y que "en realidad era un pretexto" para espiar "de manera injustificada ciertos grupos e individuos" en la última década.