ISLAMABAD 4 Dic. (EP/AP) -
Más de 300.000 supervivientes del terremoto que el pasado año dejó más de 90.000 muertos en el sureste asiático, la inmensa mayoría en Pakistán, se enfrentan a serios problemas debido a la posibilidad de que el mal tiempo que se avecina, con la llegada del invierno, provoque cortes en la entrega de ayuda y alimentos, advirtió hoy Naciones Unidas.
Mientras, la lluvia y la nieve ya han empezado a caer en las regiones de Pakistán afectadas por el seísmo, que con 7,6 grados en la escala de Richter (de 0 a 10) provocó graves daños en el norte del país el 8 de octubre del año pasado.
De cara al invierno, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PAM) ha colocado casi 10.000 toneladas de alimentos de emergencia en campamentos base de la Cachemira paquistaní y en zonas colindantes para personas que no tengan acceso a comida, explicó un portavoz del PAM, Amjad Jamal, en Islamabad.
Además de los 90.000 fallecidos, 3,5 millones de personas se quedaron sin hogar tras el brutal terremoto. Ahora, muchos supervivientes no tienen medios para prepararse de cara al invierno debido a que han dedicado el verano a reconstruir sus casas o porque están arruinados económicamente, indicó Jamal.
Asimismo, muchos viven en valles y cimas de montañas donde la nieve y las lluvias pueden provocar corrimientos de tierra que los aíslen aún más. En concreto, unas 250.000 personas se enfrentan a cortes en la entrega de ayuda en la provincia Frontera Noroeste y entre 50.000 y 70.000, en Cachemira. El PAM ha conseguido cinco helicópteros para poder entregar la ayuda.
El año pasado, una investigación propuesta por la ONU mostró que más de la mitad de los supervivientes que viven todavía en campamentos de refugiados no pueden volver a sus hogares porque no tienen tierra a la que regresar, debido a que los corrimientos de tierra y las inundaciones han barrido literalmente los lugares donde habían vivido.