Panamá celebra elecciones este domingo marcadas por la desigualdad y la desconfianza en las élites

Panamá.- Panamá celebra elecciones este domingo marca por la desigualdad y la desconfianza en las élites
REUTERS / JOSE CABEZAS
Publicado 05/05/2019 8:18:21CET

El veterano 'Nito' Cortizo parte como favorito para liderar un país donde el crecimiento económico contrasta con el desdén hacia los más pobres

CIUDAD DE PANAMÁ, 5 May. (Reuters/EP) -

Panamá elige este domingo al nuevo presidente de un país que heredará la economía más acelerada de todo el continente, cuyo ritmo de crecimiento amenaza con terminar de fracturar una sociedad marcada por la profunda desigualdad entre el campo y la ciudad; entre inmigrantes e indígenas.

Los candidatos han centrado sus campañas en una promesa para mejorar las condiciones de vida de los cuatro millones de habitantes del país, con un nombre por encima de todos, el del veterano Laurentio 'Nito' Cortizo, líder del izquierdista moderado Partido Revolucionario Democrático.

Cortizo, de 66 años y ex ministro de Agricultura, parte como favorito para suceder en el cargo a Juan Carlos Varela, precisamente con un programa que incide en la profunda desigualdad entre los bosques y los rascacielos.

"Panamá está creciendo económicamente, pero este crecimiento no ha beneficiado el desarrollo", declaró Cortizo en un reciente evento de campaña. "Aquí, unos pocos tienen mucho, y muchos tienen poco", añadió, en un contundente discurso impulsado por el 49,8 por ciento del voto provisional que le concedió una encuesta de mediados de abril de la firma Stratmark Consultores.

Su principal rival es Rómulo Roux, del partido de centro-derecha Cambio Democrático, que cuenta con el respaldo del ex presidente Ricardo Martinelli y se ha comprometido a hacer que la administración de las pensiones públicas de Panamá sea más transparente en medio de los temores por su sostenibilidad. El abogado de 54 años, se haría con el 26.4 por ciento de los votos, lejos de su gran contendiente, según la encuesta de Stratmark.

Desde que Estados Unidos derrocara al dictador Manuel Noriega en 1989, los panameños nunca le han dado a un partido político un mandato consecutivo en el cargo. La popularidad de Varela se ha desvanecido y el candidato de su Partido Panamenista está completamente desenganchado de la carrera.

CONSTANTE FLUCTUACIÓN

Este cambio perpetuo se debe, en opinión de votantes como la joven Liliana Barrigon, habitante del empobrecido suburbio indígena de Kuna Nega, a la constante ruptura de las promesas que usan los mandatarios para llegar al poder. "Nos encuentran cuando quieren votos cada dos años, pero luego nos olvidan", dijo Barrigon.

Ello contrasta con la explosión económica gracias a la solidez del sector financiero, a los ingresos de la gran obra nacional que es el Canal de Panamá y al gasto en infraestructura. Todos estos factores sumados han provocado un crecimiento medio anual de la economía en un 5,3 por ciento. Este año, el Banco Mundial prevé 0,7 décimas más de crecimiento,por encima del resto de países de América Latina.

Si bien el banco cree que este crecimiento ha ayudado a reducir la proporción de personas que viven con menos de 5,5 dólares al día (de 15,4 por ciento a 14,1 por ciento entre 2015 y 2017), las cifras también han revelado un ligero aumento en la población que viven por debajo de los dos euros al día desde 2016 a 2017.

Ello quiere decir de uno de cada cuatro panameños tiene un ingreso inferior a la media, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de Naciones Unidas, la discrepancia más alta en los 18 países que ha revisado.

Panamá además lucha contra el bien ganado sambenito de paraíso fiscal, especialmente desde la publicación en 2016 de datos financieros extraterritoriales que se conoció como el escándalo de los Papeles de Panamá. "No podemos juzgar a los ricos porque son ricos", lamenta Ricardo Mosquera, quien recicla los desechos en la ciudad de Panamá. "Pero este nuevo gobierno debería funcionar para todos", añade.

EN LA INDIGENCIA

La pobreza es más frecuente en las zonas rurales y las comunidades indígenas, muchas de las cuales carecen de acceso a escuelas, agua potable, atención médica adecuada y saneamiento.

Las casas de Kuna Nega están en su mayoría parcheadas de madera y metal. Las sandalias de los niños que no coinciden y que se extraen de un gran vertedero cercano se venden en la carretera. Algunos lugareños consideran que gachas y una cucharada de azúcar son una comida decente.

En una tarde de domingo, muchos residentes de Kuna Nega llevaban ropa con los logotipos de los partidos políticos que les han entregado los trabajadores de los partidos, en un último intento por ganar su voto voto. La ropa era nueva y mucho mejor que las del basurero, dijeron los residentes.

Pero a pocos kilómetros del centro de la ciudad de Panamá, el suministro de agua se ha convertido en una preocupación en Kuna Nega, ya que el pequeño río donde la gente solía bañarse y lavar la ropa se ha secado gradualmente.

Aribel Herrera, madre de cinco hijos, asegura que a menudo se pasa todo el día buscando agua en las estaciones de servicio de la ciudad. "Teníamos tantas esperanzas", ha lamentado.

Contador

Para leer más