La Policía dispara con munición real contra asistentes al funeral por la muerte de un manifestante

Protestas contra el Gobierno sudanés en Jartum por la muerte de un manifestante
REUTERS / MOHAMED NURELDIN ABDALLAH
Actualizado 18/01/2019 16:56:30 CET

JARTUM, 18 (Reuters/EP)

Agentes de la Policía de Sudán han disparado con munición real contra las cerca de 5.000 personas que han asistido este viernes en Jartum al funeral por la muerte de un manifestante que resultó herido de bala la víspera durante una protesta contra el Gobierno sudanés.

Los agentes, según ha contado un testigo de Reuters, han realizado los disparos después que los manifestantes les hayan atacado con piedras mientras cantaban lemas a favor del final de los 30 años de mandato del presidente de Sudán, Omar Hasán al Bashir.

En otra zona de la capital del país, Jartum, la Policía ha lanzado gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, al igual que ha sucedido en la ciudad de Omdurman, a la otra orilla del río Nilo.

A primera hora de la mañana este viernes, unas 5.000 personas han asistido al funeral y al entierro de Moawia Othman, un manifestante de unos 60 años que resultó herido de bala el jueves a última hora.

Los asistentes al funeral han bloqueado con grandes piedras la principal carretera del distrito de Burri, en Jartum, mientras cantaban "¡Mártir, mártir!" y "No hay más dios que Alá", algunos de ellos cubiertos con banderas sudanesas. Por el momento, se desconoce si los enfrentamientos y cargas policiales han provocado heridos o víctimas.

Tras el entierro de Othman, ha comenzado la oración del mediodía del viernes y cientos de los asistentes al funeral han empezado a cantar "Abajo, eso es", el lema que lleva días repitiéndose para exigir el final del mandato de Al Bashir.

Cuando ha aumentado la tensión en la zona, la Policía se ha retirado por completo del distrito de Burri, dejando sin agentes las calles. Las manifestaciones en el distrito de Burri han continuado hasta por la tarde.

Este mismo viernes, los manifestantes han continuado con las protestas contra el Gobierno y han bloqueado la calle Sahafa Zalat, una de las principales arterias de Jartum que atraviesa los distritos con más población. Entre los manifestantes también ha habido ancianos y muchas mujeres, después de que las anteriores manifestaciones estuvieran protagonizadas principalemente por jóvenes.

La Policía ha desplegado siete vehículos con agentes antidisturbios para tratar de controlar las movilizaciones. En Omdurman, la Policía ha lanzado gases lacrimógenos contra decenas de manifestantes cuando salían de una mezquita en el distrito de Wad Nubawi, según han explicado varios testigos.

La ola de protestas contra el Gobierno comenzó en Sudán el 19 de diciembre por el aumento de los precios, aunque poco después los manifestantes centraron su atención contra el presidente del país. Al Bashir ha culpado de las manifestaciones a "agentes" extranjeros y ha emplazado a los críticos a hacerse con el poder ganándole en las urnas.

El balance oficial de estas cinco semanas de protestas asciende a 24 personas muertas, incluidos dos agentes de las fuerzas de seguridad. Los grupos defensores de los Derechos Humanos han advertido de que el balance podría ser casi el doble de alto.

En las protestas violentas del jueves en Burri, un médico y un niño resultaron heridos de bala, según ha contado el Comité de Médicos de Sudán, un grupo vinculado a la oposición sudanesa. Un vídeo difundido en redes sociales y verificado por Reuters muestra a varios agentes de seguridad apuntando con sus pistolas contra los manifestantes en Burri.

seguridad han empleado en algunas ocasiones munición real para dispersar las manifestaciones. El balance oficial de muertos es de 24, incluidos dos miembros de las fuerzas de seguridad, pero Amnistía Internacional ha cifrado en más de 40 los fallecidos.

Las manifestaciones en Sudán contra el deterioro de la situación económica y la elevada tasa de desempleo se han sucedido desde finales de 2017. La oposición ha convocado nuevas movilizaciones para los próximos días.

Sobre Al Bashir pesa una orden de arresto del Tribunal Penal Internacional (TPI) por genocidio y crímenes contra la Humanidad por los presuntos abusos cometidos en la provincia de Darfur. Hasta ahora se ha librado del procesamiento al evitar su detención viajando sólo a países aliados.

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