Actualizado 22/04/2020 13:11 CET

El Ramadán, marcado por el cierre de mezquitas y la suspensión de las peregrinaciones por el coronavirus

Personas en un mercado de Bagdad durante la pandemia de coronavirus
Personas en un mercado de Bagdad durante la pandemia de coronavirus - Ameer Al Mohammedaw/dpa

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La pandemia obligará a los musulmanes de todo el mundo a cambiar el modo de celebrar el mes sagrado

MADRID, 22 Abr. (EUROPA PRESS) -

El mes de Ramadán, el más sagrado para los musulmanes, se celebrará este año en el marco de las restricciones a nivel internacional a causa de la pandemia de coronavirus, unas medidas que tendrán un gran impacto sobre las prácticas religiosas de la comunidad, especialmente por el cierre de mezquitas y las limitaciones a la peregrinación.

La celebración de este mes depende del calendario lunar, por lo que varía cada año. En esta ocasión, se espera que arranque entre el 23 y el 24 de abril, dependiendo de la observación de la Luna, por lo que tendrá lugar en el contexto de restricciones por la pandemia.

El mes, el noveno en el calendario islámico, es considerado el más importante por ser aquel en el que los musulmanes conmemoran la revelación del mensaje divino a Mahoma a través del ayuno, considerado uno de los cinco pilares de esta religión.

Asimismo, otro de los puntos principales de este mes es la peregrinación a La Meca, lugar de nacimiento de Mahoma, para permanecer varios días en la ciudad-campamento de Mina antes de acudir al monte Arafat y a la Gran Mezquita de la ciudad santa para circunvalar la Kaaba --el lugar más sagrado para el Islam-- tras finalizar el 'hajj'.

En este sentido, las autoridades saudíes anunciaron en marzo su decisión de cancelar la 'umrah' o peregrinación menor, tras lo que recomendaron a los peregrinos que suspendieran sus planes para el 'hajj', lo que ha llevado a muchos de ellos a cancelar sus viajes.

Además, el gran muftí de Arabia Saudí, Abdulaziz al Sheij, indicó el 17 de abril que los rezos tras el atardecer no se celebrarán este año en las mezquitas y pidió a la población que los realice en sus casas para intentar contener la propagación del virus.

Al Sheij destacó además que los rezos de Eid al Fitr --que marca el fin del mes del Ramadán-- podrían tener lugar igualmente en las viviendas en caso de que la pandemia continúe activa en ese momento.

A todo ello se suma la decisión de las autoridades del país árabe de suspender el 'itikaf', la permanencia durante varios días en una mezquita para rezar y meditar, en la Gran Mezquita de La Meca y la Mezquita del Profeta, en Medina.

Por todo ello, el jefe de la Presidencia General de Asuntos de las Dos Mezquitas Sagradas, el jeque Abdulrahman al Sudais, resaltó que los cinco rezos diarios y los rezos especiales, así como el 'iftar' --la comida nocturna con la que se rompe el ayuno diario-- quedaban suspendidos y serán realizados únicamente por miembros del organismo y trabajadores que esterilizarán las mezquitas.

IMAGEN: SAUDI PRESS AGENCY/DPA

CIERRE DE MEZQUITAS

Las medidas adoptadas por Arabia Saudí tienen un impacto especial sobre el mes del Ramadán debido a su papel central en el mundo musulmán, si bien otros países han adoptado medidas similares que reducirán las actividades religiosas en varias partes del mundo islámico.

Así, la Mezquita de Al Aqsa, ubicada en Jerusalén y el tercer lugar más sagrado para los musulmanes, estará igualmente cerrada a los fieles durante todo el Ramadán, según anunció el Waqf Islámico de Jerusalén.

El organismo, un consejo religioso nombrado por Jordania como custodio de los lugares santos musulmanes en Jerusalén Este, destacó que se trataba de una decisión "dolorosa" y "en línea con las 'fatuas' y los consejos médicos".

En esta misma línea, el Gobierno egipcio anunció a principios de abril que prohibía todas las reuniones religiosas durante este mes, incluidos los rezos en las mezquitas de todo el país.

De hecho, El Ministerio de Donaciones Religiosas ha anunciado esta misma semana el cese de su portavoz después de que afirmara que podrían autorizarse los rezos, tras lo que se reiteró la prohibición y se recalcó que la población deberá rezar en sus casas.

Esta misma decisión fue adoptada por Jordania, cuyo ministro de Donaciones Religiosas, Muhamad al Jalailé, arguyó que los rezos tendrán que ser realizados en casa "debido a la situación de seguridad, en la que el mundo hace frente a una grave pandemia".

IMAGEN: PPI VIA ZUMA WIRE/DPA

Por contra, Pakistán ha anunciado que las mezquitas permanecerán abiertas y que la población podrá acudir a rezar, si bien respetando las normas de distanciamiento social y de higiene para evitar la propagación del virus.

Por su parte, el presidente de Irán, Hasán Rohani, ha confirmado que las mezquitas y otros lugares religiosos permanecerán cerradas al menos hasta el 4 de mayo. El país fue el primero en prohibir los rezos del viernes por la pandemia.

Si bien por el momento no hay un anuncio oficial sobre el resto del mes de Ramadán, el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, sugirió a principios de abril que los actos públicos podrían ser suspendidos en su totalidad. "En ausencia de estas reuniones de rezo, súplica y humildad, se puede lograr el mismo significado, atención y humildad en la vivienda de cada uno, en privado, en familia", dijo Jamenei.

IMPACTO SOCIAL

Sin embargo, el impacto de las restricciones va más allá del que sufrirán dos de los cinco pilares del Islam como el ayuno y la peregrinación, ya que se trata de un mes marcado además por los rezos, las lecturas colectivas del Corán y las acciones caritativas.

Concretamente, el 'iftar' comunitario y de caridad para las personas desfavorecidas se verá cancelado en muchos países debido a las limitaciones a las reuniones de grandes grupos de personas, lo que agravará su situación y la de otras personas que están cayendo en situación de necesidad por la pérdida de ingresos o de su empleo.

La Comisión Económica y Social de Naciones Unidas para Asia Occidental (ESCWA) indicó el 1 de abril que alrededor de 8,3 millones de personas más se verán sumidas en la pobreza en los países árabes a causa del impacto económico de la pandemia.

IMAGEN: ASHRAF AMRA/APA IMAGES VA ZUMA WIRE/DPA

Asimismo, el toque de queda y el confinamiento impuestos en numerosos países afectarán a la comunidad en sus labores de abastecimiento de alimentos de cara a las comidas para la ruptura del ayuno, especialmente debido a los problemas de suministro en algunas tiendas y el cierre de aquellas que no venden productos esenciales.

Por todo ello, están surgiendo iniciativas para que, al igual que con el resto de los asuntos del día a día, las prácticas religiosas durante el mes del Ramadán pasen a celebrarse a través de las redes sociales e Internet.

En este sentido, ha habido diversos llamamientos y proyectos para celebrar el 'iftar' a través de aplicaciones de telefonía móvil e Internet para permitir a las familias y comunidades reunirse durante estos actos.

Por ahora, lo que está por ver es cómo impactará la pandemia a las festividades por el Eid al Fitr, que son festivo nacional en la mayoría de los países musulmanes, que han abogado por ahora por esperar a ver la evolución del coronavirus de cara al fin del Ramadán.

El Eid al Fitr suele ser celebrado durante cerca de tres días con numerosos actos públicos y concentraciones, por lo que el impacto podría ser incluso mayor que durante el Ramadán, cuyas tradiciones básicas podrán realizarse desde casa.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha expresado ya su esperanza de que la situación empiece a normalizarse tras el Ramadán, si bien los gobiernos han sido cautos hasta el momento y han optado por no pronunciarse en general sobre cómo tendrán lugar estas celebraciones.

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