MANAMA, 13 Feb. (Reuters/EP) -
El rey de Bahréin, Hamad bin Isa al Jalifa, ha acusado a los manifestantes que han tomado las calles del país para conmemorar el primer aniversario del inicio de las protestas democráticas de socavar la unidad del reino por expresar su respaldo al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei.
En una entrevista concedida al diario alemán 'Der Spiegel', que se publicará este lunes, Al Jalifa ha considerado que las manifestaciones "son un problema de formas", pero que la proclama 'abajo con el rey y arriba con Jamenei' "es un problema para la unidad nacional".
La monarquía de Bahréin, perteneciente a la rama suní del Islam, ha acusado reiteradamente a Irán de promover las protestas en su contra, para favorecer su caída e instaurar un régimen chií, aumentando así su influencia regional.
No obstante, la República Islámica ha rechazado estas acusaciones, al igual que los manifestantes bahreiníes, pertenecientes a la rama chií, que aseguran que no han recibido ningún apoyo de Teherán.
Interrogado sobre las protestas del año pasado, el rey ha defendido la respuesta de las autoridades bahreiníes, a pesar de que como consecuencia de su represión murieron unas 35 personas, entre manifestantes y miembros de las fuerzas de seguridad.
En concreto, ha explicado que la llegada de tropas extranjeras al país, en su mayoría procedentes de Arabia Saudí, se debió a la necesidad de defender las "instalaciones estratégicas" de Bahréin, "en caso de que Irán se volvería más agresivo".
En la misma línea, ha justificado su decisión de ordenar la entrada en vigor de la Ley Marcial. "Nuestras mujeres estaban muy asustadas y la obligación de un caballero es protegerlas, así que eso es lo que hice", ha explicado.
Además, Al Jalifa ha asegurado que en Bahréin no existe oposición, "entendida como un bloque con la misma opinión". "Esta figura ni siquiera está en nuestra Constitución. Simplemente tenemos gente con diferentes opiniones y eso está bien", ha apuntado.
VUELVEN LAS MANIFESTACIONES
En los últimos dos días, se ha producido un resurgimiento de las protestas en las principales ciudades de Bahréin de cara al 14 de febrero, cuando se cumple el primer aniversario del estallido de las protestas contra la monarquía.
En la ciudad de Sanabis un grupo de jóvenes se ha enfrentado este domingo a la Policía. Al parecer, los manifestantes han lanzado cuatro cócteles molotov a los agentes, que han respondido con granadas de sonido y gases lacrimógenos.
Uno de los manifestantes ha rechazado esta versión, asegurando que la protesta era pacífica. "Nos hemos sentado en la entrada de nuestras casas y las fuerzas de los Al Jalifa han comenzado la represión, así que hemos tenido que defendernos", ha relatado.
Por su parte, la Policía ha calificado de "ilegal" esta manifestación y ha justificado su actuación. "La gente ha llegado a la conclusión de que la oposición solamente quiere el caos para el país", ha dicho el vicepresidente de la Cámara de Diputados del Parlamento, Jamal Fakhro.
El sábado, cientos de personas se concentraron en la plaza de La Perla de Manama, símbolo de las protestas del año pasado, al término de una marcha que se saldó con la detención de dos estadounidenses que ya han sido deportados.
Además, Zainab al Jawaja, hija de Abdulhadi al Jawaja, uno de los 14 activistas que están en prisión desde hace un año, fue detenida cuando intentaba llegar a dicha plaza junto a un pequeño grupo de manifestantes.