Rusia recuerda el 80 aniversario del pacto soviético con los nazis como un mal necesario

Publicado 23/08/2019 12:42:42CET
Pacto Molotov/Ribbentrop
Pacto Molotov/Ribbentrop - MARION DOSS / FLICKR - Archivo

MADRID, 23 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno ruso ha comenzado a exhibir en público, con motivo del 80 aniversario de su firma en 1939, el documento original del histórico pacto de no agresión entre la Unión Soviética y la Alemania nazi con la doble intención de asumir finalmente su existencia y enmarcar el texto como un mal necesario; uno que facilitó la posterior defensa del territorio soviético frente a una traición que anticipaba en lugar de tratarse de un acto de apaciguamiento frente a la emergencia imparable del entonces dictador Adolf Hitler.

Ocho décadas después de un acuerdo al que la historia ha puesto los apellidos de sus firmantes, el que fuera ministro de Exteriores nazi Joachim von Ribbentrop y el entonces presidente del Sóviet de Comisarios del Pueblo -- el equivalente a primer ministro -- Viacheslav Molotov, Rusia quiere transmitir el mensaje de que su firma fue también un acto de defensa propia.

Ejemplo de ello es la decisión de los exhibidores de acompañar al texto del acuerdo con otro contrato infame: los acuerdos de Múnich de 1938 donde, a iniciativa de Hitler, los primeros ministros de Reino Unido y Francia, Neville Chamberlain y Édouard Daladier, permitireron que Alemania se anexara la cordillera de los Sudetes, pertenecientes a la antigua Checoslovaquia.

La Unión Soviética, que no fue consultada durante estas negociaciones, interpretó este acuerdo como una amenaza a sus intereses que se vio confirmada cuando los nazis invadieron a los checos en marzo del 39, poniendo a las fuerzas de Hitler virtualmente frente a la puerta del territorio soviético.

"Y por todo ello y bajo estas circunstancias", ha explicado el actual ministro de Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, durante la inauguración de la exhibición, "la Unión Soviética fue forzada a garantizar su seguridad nacional y firmar este pacto de no agresión con Alemania".

Lavrov se hacía eco así de las palabras que el presidente, Vladimir Putin, pronunció hace cuatro años en un discurso acompañado de la canciller de Alemania, Angela Merkel, y en las que dio la actual versión del Gobierno ruso a los firmado hace ocho décadas. "Nuestros tremendos esfuerzos para crear un bloque antinazi acabaron fracasando y nos dimos cuenta de que solo nosotros podíamos enfrentarnos a Hitler, por lo que intentamos aplazar la confrontación directa".

CONDENA BÁLTICA

Esta apreciación del pacto Molotov-Ribbentrop contrasta con la contundencia exhibida, también esta semana, por los gobiernos de los estados bálticos de Estonia, Letonia y Lituania junto a Polonia y Rumanía.

Todos ellos perciben que el dictador soviético Josef Stalin firmó el acuerdo por motivos que no tenían mucho que ver con la defensa propia, sino para apropiarse de estos territorios, que pertenecieron a la antigua Rusia imperial hasta su independencia en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial, en 1918, según el historiador ruso Ivan Kurilla a la agencia DPA. Bajo el yugo de Stalin, se convirtieron en escenario de atrocidades enmascaradas bajo el eufemismo de "deportaciones".

Y, por ello, se trata de "un acuerdo que condenó a la mitad de Europa a décadas de miseria, y tras el que hay que recordar a todas estas víctimas y vidas rotas como consecuencia de los crímenes perpetrados bajo la ideología del nazismo y del estalinismo", señalaron los cinco países en su declaración, presentada con motivo del Día Europeo del Recuerdo a las Víctimas de los Regímenes Totalitarios.

"Vladimir Putin parece decirnos que la anexión de los estados bálticos, la agresión a Polonia, la agresión a Rumania, a Finlandia nunca supusieron gran cosa, que simplemente fueron una parte natural de la historia, y eso es un problema", ha lamentado el politólogo y director del Instituto Polaco de Asuntos Internacionales Slawomir Debski al diario 'The Guardian'.

"Deberíamos preguntarnos por qué conmemoramos todos estos eventos históricos. No lo hacemos porque estos políticos sean historiadores. Lo hacemos para enviar un mensaje a nuestra sociedad contemporánea sobre lo que está bien y lo que está mal", ha añadido.

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