MADRID 29 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) advirtió hoy de que la reforma de las leyes de asilo y extranjería en Suiza contraviene las normativas internacionales sobre Derechos Humanos y vulnera la Convención de Ginebra.
En el referédum celebrado el pasado domingo, el 67,8 por ciento de los suizos aprobaron la nueva Ley de Asilo y la nueva Ley Federal sobre los Extranjeros. Mientras que la primera endurece los criterios necesarios para otorgar la condición de asilado --ya que el Gobierno asegura que muchos inmigrantes utilizan esta vía para conseguir el permiso de residencia--, la segunda pretende frenar la entrada de inmigrantes no europeos y sin estudios en el país.
A juicio de CEAR, el hecho de que las personas o asociaciones que ayuden a inmigrantes en situación irregular puedan ser procesadas o la obligatoriedad de que los solicitantes de asilo presenten su pasaporte en vigor suponen una criminalización de la ayuda humanitaria y una vulneración de la Convención de Ginebra, que reconoce que hay razones válidas para que personas que huyen de la persecución no estén en posesión de documentos de identidad.
Por otro lado, la selección del perfil de los inmigrantes por países y nivel de cualificación "establece un modelo de flujos migratorios altamente peligroso, que favorece a los países más desarrollados y perjudica a los menos desarrollados", prosiguió la CEAR. "Suiza se aleja así de los principios humanitarios, peligrosa senda ya seguida por la política francesa sin ningún resultado positivo", añadió.
El Consejo Europeo de Refugiados y Exiliados (ECRE), que engloba a 70 organizaciones nacionales de 25 países, entre ellas CEAR, ha manifestado que, de aprobarse, la nueva ley suiza demostrará el aumento de las restricciones para que las personas perseguidas encuentren seguridad en Europa, unas restricciones que pueden estar detrás del descenso en las solicitudes de asilo en Europa desde 2001.
ECRE recuerda que alrededor del 70 por ciento de los refugiados se encuentran en países pobres y del sur, mientras que Europa debería responder a su obligación tanto legal como moral y asumir su responsabilidad con respecto a los refugiados.
Se da la circunstancia de que, en su calidad de Parte Contratante Responsable de la Convención de Ginebra sobre la Protección de los Civiles en Tiempo de Guerra (de 1949), Suiza es depositaria de las Convenciones de Ginebra, lo cual implica que tiene la obligación de "asegurar que se respete la Convención en cualquier circunstancia", tal como reza el artículo 1.