El ex vicegobernador de la región rusa de Kursk Alexei Dedov - Europa Press/Contacto/Yegor Gorozhankin
MADRID, 7 Abr. (EUROPA PRESS) -
Un tribunal ruso ha condenado este martes al ex vicegobernador de la región de Kursk, Alexei Dedov, a 17 años de prisión y a una inhabilitación para ejercer funciones públicas durante 12 años por un caso de corrupción relacionado con la construcción de fortificaciones defensivas a lo largo de la frontera con Ucrania, por el que el exgobernador regional Alexei Smirnov también recibió en la víspera una pena similar.
Dedov, que permanecerá en un penal de máxima seguridad, tendrá que pagar asimismo una multa de 450 millones de rublos (casi cinco millones de euros) después de que el tribunal de distrito de Leninski de Kursk lo haya declarado culpable de dos cargos por soborno en virtud del artículo 290 del Código Penal ruso.
Asimismo, la Justicia ha determinado que el ex vicegobernador pague al Estado 20,9 millones de rublos (225.000 euros) en concepto de los fondos que recibió resultado de la comisión de delitos, según informa la agencia de noticias rusa Interfax.
Según la acusación, tanto Dedov como el exgobernador Alexei Smirnov recibieron esta cantidad por parte de varias empresas por la adjudicación de contratos para construir fortificaciones defensivas en el marco de la ofensiva militar lanzada por Ucrania en agosto de 2025 como parte de la guerra iniciada por el presidente ruso, Vladimir Putin, en febrero de 2022.
Smirnov, que deberá pagar al Estado el mismo monto, ha sido condenado este lunes a 14 años de cárcel, al abono de una multa de 400 millones de rublos (cuatro millones de euros) y a una pena de inhabilitación para ocupar cargos públicos de 10 años.
Kiev llegó a tener bajo control unos 1.200 kilómetros cuadrados y más de un centenar de localidades. Rusia tuvo entonces que desviar su atención del frente en territorio ucraniano para expulsar a las tropas enemigas que se habían alojado en sus tierras.
Esto provocó que la guerra en Ucrania entrara en un periodo de estancamiento, con los frentes prácticamente invariables. El presidente estadounidense, Donald Trump, prometió al llegar a la Casa Blanca que pondría fin la guerra con apenas una llamada telefónica, si bien las negociaciones de paz no han dado frutos hasta ahora.