Publicado 29/01/2015 06:48CET

El Tribunal Supremo aplaza la ejecución de tres reos tras denuncias por los compuestos de la inyección letal

Protestas por la pena de muerte en Estados Unidos frente a corte de Washington
JASON REED / REUTERS

WASHINGTON, 29 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha aplazado la ejecución de tres presos condenados a muerte, a instancias de las peticiones de sus abogados, que argumentan que el uso del sedante midazolam puede provocar una situación anticonstitucional, en el caso de causar un "dolor y sufrimiento cruel".

El tribunal decidió la semana pasada revisar el compuesto de la inyección letal para ejecutar la pena de muerte en el estado de Oklahoma, después de haber recibido varias denuncias después de que un preso muriese el año pasado de forma lenta y dolorosa, una situación que violaría preceptos constitucionales.

De esta forma, los reos Richard Glossip, John Grant y Benjamin Cole, que estaban pendientes de ser ejecutados por inyección letal en el estado estadounidense de Oklahoma, han visto como la ejecución ha sido aplazada. Glossip debía enfrentarse a la pena capital este mismo jueves.

El portavoz del Departamento de Correcciones de Oklahoma, Jerry Massie, ha explicado que el estado no ha sido capaz de encontrar un medicamento alternativo. El caso debe ir ante el Tribunal Supremo en abril y se espera que en junio tome una decisión definitiva.

CAMBIO DE MEDICAMENTOS

Desde el año 2008, después del denominado caso Baze versus Rees, el tribunal consideró constitucional el protocolo de inyección letal de Kentucky, aunque numerosos estados han cambiado sus protocolos y experimentado con nuevos medicamentos letales.

De hecho, Baich ha solicitado al tribunal a revisar este caso, ya que "el panorama de la inyección letal ha cambiado de forma significativas durante los últimos siete años". "El momento es el adecuado para el Tribunal, así que debe echar un cuidadoso vistazo a esta importante cuestión ha afirmado.

LOS COMPONENTES DE LA INYECCIÓN

El estado de Oklahoma emplea un total de tres medicamentos para ejecutar a los condenados a pena de muerte. En primer lugar emplea midazolam de forma intravenosa, que causa inconsciencia, seguido de bromuro de rocuronio, que provoca parálisis. Por último inyecta cloruro de potasio, que paraliza el corazón.

Los críticos de este protocolo sostienen que el midalozam no está aprobado como anestésico general, por lo que no consigue provocar inconsciencia en el reo. Este medicamento es empleado por los estados de Florida, Oklahoma, Alabama y Virginia.

El estado de Ohio decidió abandonar su uso después de la ejecución de Dennis McGuire, que tardó unos 19 minutos en morir en medio de una dura agonía. El caso llevó a la suspensión durante meses de las condenas a muerte en el estado.

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